domingo, 28 de abril de 2013

ASELVAJADOS


Horas antes de dejar Cusco no teníamos ni idea de adónde ir, aunque las opciones no eran muchas. Continuar hacia Arequipa, o retroceder para ir hacia la selva, la jungla, el amazonas salvaje, a cazar o ser cazados por animales de los de verdad. Suena bien, pero cuando buscamos información para ir, entiendes que todo son tours a precios que lo piensas dos y tres veces. Como teníamos tantas ganas de hacer un tour como de sentarnos en unos cardos, optamos por ir a Puerto Maldonado por nuestra cuenta muy felicianos, claro, la selva debe ser muy facilita de visitar.




Tras un bus nocturno sorprendentemente apacible llegamos a... La Habana! Salvando las diferencias, todo, humedad, hormigón y buen ambiente nos recordaban mucho a maravillosos momentos en la mejor isla que haya dado una revolución. Cero coches, sólo triciclos o motos, y mucho viento en la cara. Nada más llegar a la estación se nos acercó un guía para ofrecernos sus servicios con un muy buen reclamo, alejado del turisteo, cabañas en medio del Lago Sandoval y precio suuuper interesante. Entre bostezos mañaneros y cuentas mentales a medias, le dimos el si quiero, y sin que hubiera amanecido en nuestras pupilas estábamos en su casa dejando nuestras mochilas y preparándonos para 3 días de auténtica aventura.

La verdad es que dejar todas tus pertenencias en una casa de madera donde cristo perdió la zapatilla... no mola, pero de perdidos al río... literalmente, porque lo primero fue montarnos en una canoa para bajar un buen trecho del río Madre de Dios, de esos color ocre con ávidos reptiles solazándose al calor de la canícula... O sea color marrón barro y con caimanes en la orilla pensando en ir a comprar un poco de perejil para aderezarte. Como la barcaza que nos tenía que llevar estaba llena de papayas... nos montamos en una canoa de pesca. El tío que nos llevó era la primera vez que llevaba a un turista, y estaba encantao, nosotros cagaos.




La canoa nos deja en una de esas orillas, tras un árbol sale Boris, nuestro anfitrión junglero y emprendemos un camino por el que te adentrabas durante una hora y media más en la selva propiamente dicha. Llegamos al Lago Sandoval, fuente de toda la vida que nos rodeaba, nosotros batiendo récords de transpiración y el guía tan fresco. Y ale, otra horita más en canoa por el lago hasta el camino que daba, ahora ya si, a las cabañas. El planning estaba clarisimo: te levantas por la mañana y vas a explorar, comes, descansas y vuelves a explorar, comes descansas y exploras again. Es algo extraño dormir allí, ya que el sonido es tan intenso y característico que todos tus sueños no abandonan el escenario de la selva ni por un momento.




Estábamos solos porque el garito no estaba oficialmente inaugurado, mucha madera, infinitas mosquiteras y una selva entera para nosotros, fue perfecto! Boris es un tipo tímido, de los que cuando ríen y se percatan de su propia sonrisa se ruborizan, acostumbrado a estar incomunicado durante días en medio de millones de hectáreas de selva.




- Boris, crees que veremos monos?
- Es posible...
- Guacamayos?
- Quizás...
- Nutrias gigantes?
- Lo intentaremos...
- Caimanes?
- Eso ni lo dudes.

Vimos todo eso y mucho, mucho más. A las 6 de la mañana nos despertaban un grupo de 50 monitos que acababan de inaugurar una autovía en los árboles de delante de nuestra cabaña, fue increíble verlos saltar de árbol a palmera en plena hora punta sin ningún reparo,  al fin y al cabo están en su casa.




La salida acordada para ver a los guacamayos, que son los más madrugadores, empieza cuando aún no ha amanecido y quiero pensar que es por esa indigna hora por lo que conseguimos hacer un ridículo espantoso. Nada más abrir los ojos notamos el fuerte repiqueteo de gotas en el tejado, así que cansinamente y maldiciendo la lluvia, nos calzamos sendos ponchos igualitos a los que venden en Port Aventura y nuestro frontal bien ajustado. Cuando nos ve Boris de esta guisa intenta decir educadamente para no herir nuestros sentimientos:

- Chicos quizás el atuendo sea excesivo para solamente el rocío de la mañana.

Vaya que aquí cae el rocío como cuando llueve en Burgos! Media vuelta a la cabaña entre risas tontas a quitarnos todo el disfraz de guiri inepto, mientras maldecimos otra vez porque es francamente imposible volver a doblar esos ponchos...Poco después veíamos volar y desayunar a los guacamayos, loros gigantes de colores imposibles. Remando en medio del lago se acercaron a curiosear un grupo de nutrias gigantes y a lo lejos, aunque nunca lo suficiente, cruzaba el lago sin ninguna prisa un caimán de 4 metros... Ver atardecer remando en medio del lago, con el hilo musical de cientos de aves y monos, nunca podremos olvidarlo por más que quisiéramos. Fue un sueño.






Algo muy especial nos ocurrió un día a media siesta, un ruido de matorrales nos despertó del sopor del arroz frito y al asomarnos al ventanal de la cabaña ahí lo vimos, entre pequeño y gigante, tan ágil y rápido que todavía nos preguntamos si fue real: El Puma. Pero no el cantante, que eso sí que nos hubiese acojonado, sino el de cuatro patas, el rojo, el que muchos buscan durante años y nunca encuentran. Increíble.




En nuestra jungla para dos el verdadero subidón de adrenalina venía siempre con la caída del sol. Fue genial el paseo nocturno por los alrededores del lago, con los cinco sentidos puestos en los noctámbulos animalitos que se dejaban ver, y también en los que no se asomaban a la luz de las linternas, pero seguramente acechaban a escasos pasos...

- Ya estáis preparados.

- Por supuesto que sí! Pero... para qué?

- Para ir a buscar caimanes.

Caimanear,  así le llaman al paseo en canoa por el lago a la luz de la luna. Los ojos del caimán se tiñen de rojo muy brillante cuando por la noche se les enfoca con una luz. Creíamos que en el lago había algún que otro caimán pero difíciles de encontrar, aun así la sensación de peligro inminente al subir a la canoa y empezar a remar muy lentamente en la oscuridad era indescriptible. De repente la potente linterna de Boris se enciende y barre la orilla... ni Hitchcock habría conseguido contenernos tanto rato la respiración... empiezan a aparecer muy cerca de la canoa parejas de ojos endiabladamente rojos. Lo siguiente que nos anuncia mientras se anudan nuestras gargantas, es que intentaremos coger uno. Un caimán lo suficientemente pequeño para que no temamos perder un dedo, y lo suficientemente grande para que no llame a su mamá y perdamos todo lo demás. Tras una serie de intentonas fallidas le plantan a Pedri en las manos un ejemplar de tres años. Su cara lo dice todo.



El último día con sonrisa y media pintada todavía en la cara y los ojos que aún no se acostumbran a ese verde tan intenso, tomamos el camino de vuelta en silencio, intentado retener lo máximo posible el murmullo de la selva en nuestros oídos, y pensando cómo volver a dormir en paz los próximos cincuenta años sin el rugido del mono aullador al caer el sol.



By Pere & Didi

8 comentarios:

  1. ¡Qué emocionante y a la vez divertido leer vuestras aventazañas!

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    1. Desde YA nos morimos de ganas de seguir nuestras aventuras en tierras asiáticas a tu lado!! Qué ganas de verte!! Hasta muy muy pronto, un abrazo!

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  2. Que bueno !! Vuelven a mis oidos los ruidos de la selva ! Era magico !!
    Espero con muchas ganas sus noticias de Asia.
    Besos de Chile (ultimo dia antes de Bolivia) !

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    1. Marina!! Pues precisamente fue gracias a ti que nos aselvajamos!! no estábamos muy convencidos de ir , pero con tu mensaje nos animamos y aquí está el resultado. Muchas gracias ! un besazo y disfruta de Bolivia, paisajes increibles!!!

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  3. ¿Había cobertura para el móvil? ¿Teníais wi-fi?. Porque ya he visto que música habeis tenido todo el día. ¿Que cadena era? los 40 criminales, kiss fm, onda melodía. Besos.

    Juanito

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    1. Juanito!! Allí el móvil servía sólo para cascar los cocos...jejeje.

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  4. Bravi!! Grande Pere! Ci son piú zanzare lá o a Firenze? Yo estoy planeando con Anaïs un viaje este verano quizas nos cruzamos!
    Pasadlo bien.
    Un abbraccio!!

    Cesco

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    1. Cesco!! Aquí hay el triple de zanzare pero los de Firenze sono piú bravi!! Jeje, sería genial que nos encontremos este verano!! si vas por Asia no dudes que iremos en tu busca y captura! Sigues salvando a Lleida 3 de la quiebra como entidad? jeje, un abrazoooooo!

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