miércoles, 17 de abril de 2013

CHOLITAS AL LÍMITE


De Argentina a Bolivia se puede acceder de dos maneras; desde el pueblo fronterizo de La Quiaca, o bien a través de una máquina del tiempo, especificando retroceder unos 50 años. El bus nos dejó en la frontera tras una nube de polvo y lo único que tuvimos que hacer es seguir la corriente marcada por cientos de personas. Es como una gran migración de sombreros. Pasamos a pie y sin problemas las dos fronteras, y tras unos primeros pasos en Bolivia con cara de ¿y ahora qué? nos dimos cuenta de que nada de lo que habíamos aprendido hasta la fecha nos serviría aquí. Nuevo mundo, nuevas reglas. Puestos de comida, de artesanía y ropa invaden acera y calzada, todo tiene precio pero nada vale lo mismo, dependerá siempre del humor de la vendedora en cuestión, aunque más que hablar de vendedora deberíamos decir del personaje del mes: ¡¡Las Cholitas!!.



Independientemente de la temperatura que haga la indumentaria es la misma: faldas o polleras de mil colores que no se cambian, cada día se calzan una encima de otra hasta conseguir dos veces su tamaño natural, dos largas trenzas negras que se proyectan hacia el suelo, un bombín en plan Sabina y un mantillo multicolor a la espalda donde transportan cualquier cosa transportable, mantas, comida, bebés, no tan bebés, directamente adultos o cualquier cosa que pillen, aquí el caso es ir deslomándose con lo que sea. Seguro que el film Bolivia ganaría el Óscar a la mejor escenografía. Lo que en cualquier otro país cuesta gran trabajo mantener en el ámbito del folklore y las tradiciones, aquí lo han asumido como cotidianeidad, y la decisión con la que preservan lo tradicional de su tierra es realmente respetable, a pesar del bombin.



Con este llamativo escenario nos dirijimos a Tupiza con la esperanza de conseguir un jeep güeno y barato para recorrer los increíbles paisajes del Salar de Uyuni y alrededores. Sin darnos cuenta estábamos cargando todo el mochilaje y saliendo a toda leche hacia el árido horizonte; nos esperaban tres días y tres noches de cruzar montañas salvajes, desiertos y pasos de más de 5.000 metros para llegar al mayor desierto de sal del planeta.



Durante los dos dias siguientes descubrimos desiertos de colores y formas inimaginables, con un jeep que se inventaba los caminos, que trepaba por rocas y riachuelos esquivando cualquier cosa haciéndonos pensar  " yo quiero uno de estos para los atascos de mi casa..." Entre montañas gigantes te encontrabas con lagunas con preciosos y perezosos flamencos, que se hacían los remolones para empezar a migrar. La más espectacular, la Laguna Colorada, como una tímida capa de agua ruborizada con nuestra presencia, que contiene unas microalgas que le confieren ese extraño color, porque no es que tenga reflejos o un tenue colorado....es que te tienes que esforzar por convencerte de que es agua lo que estas viendo.





Pero en España también hay desiertos, lagunas y flamencos. Lo realmente asombroso y sin posibilidad de encontrar en nuestro país sucedió en la siguiente parada, ¡¡una oferta formal de trabajo!! Pues si, al cachondo de Pedri tras interesarse por un rebaño de llamas, Antonia, la dueña de tanta llama, casi le planta un zurrón y una boina y le pone a pastorear. Iba en serio, la mujer ya se veía felizmente echando siestas mientras ElNuevoPedri paseaba las llamitas. La oferta NO fue rechazada, estamos aun en negociaciones...




La tercera noche llegabamos al linde del salar aunque casi al anochecer para no estropear la sorpresa del día siguiente. Nos alojamos en una casita hecha del material más abundante, con ladrillos de sal se construían paredes, mesas, sillas y los soportes de la camas. Antes de que se despertaran los relojes estábamos saliendo hacia el centro del salar para ver amanecer. Cuando el sol te permite ver dónde estás realmente, te encuentras en una llanura de un blanco cegador de cientos de kms sin horizonte, la blanca sal se confunde con el cielo y uno pierde totalmente la noción del espacio-tiempo. Ante tanta incredulidad y belleza no puedes hacer otra cosa que dejar de reprimir tus instintos primarios y lanzarte a hacer fotos chorras, jugando con los efectos ópticos más absurdos. Imaginación sin límites, como la tontería que llevábamos en to lo alto.






Terminamos el recorrido por Uyuni en un cementerio de trenes, cientos de oxidados vagones descansaban por fin en un gran descampado. La verdad es que ese lugar en contra de todo pronóstico tenia algo de mágico. Como somos muy peliculeros no pudimos contener las ganas de correr por las cubiertas como si de Indiana Jones se tratara , solo que en este caso los trenes llevaban cincuenta años parados....




Cansados pero contentos llegamos a Potosí, ciudad a los pies del cerro rico, una montaña cargadita de plata en sus minas... hasta que llegaron los españoles y zafiamente la expoliarn sin miramientos. La verdad que con algunas historias que explicaban los bolivianos de las proezas de nuestros antepasados... daban ganas de pedir perdón y de asegurar que ninguno de esos españoles era familia nuestra. Potosí es una ciudad colonial muy bonita, llena de casonas de colores muy vivos con grandes patios en su interior. Fuimos a conocer las minas por dentro, algo serio y peligroso, además de tener que aguantar los vaciles de los guías en referencia a nuestra nacionalidad. Nos disfrazaron de mineros, pantalón, chaqueta y casco, y de esa guisa y con nuestro bochorno a cuestas nos encaminamos al cerro. 


Antes pasas por el mercado minero a comprarles unos detallitos a los mineros para intentar paliar el incordio que es tenerte por allí dentro, los típicos de cualquier cena de gala o recepción de Isabel Preisler: bolsas de hoja de coca y garrafas de un selecto licor: alcohol de 96º !!! ( atención que este es para el cubata de los mineros, unos sibaritas los tíos, aunque tranquilizaba enormemente que en la etiqueta rezara "alcohol potable"... estamos locos??). Tras un paseo por un mercado lleno de cholitas, disfrazados de mineros y pensando "por favor que alguien me dispare", nos adentramos en el caótico mundo de las galerías de una mina. Tienes que ir agachado, cuidando tu cabeza de tuberías estratégicamente colocadas y puntales con la sensación de que al más mínimo roce se hundirán tras de ti, pasando por agujeros a veces en el suelo, a veces en el techo. Volvimos a perder la noción del espacio-tiempo, segunda vez en una semana, fucking Bolivia!!





Por suerte o por desgracia , el día de nuestra visita era Viernessssss, el día en el que los mineros gritan yabadabaduuu y terminan su jornada felizmente con unos copazos de este elixir de dioses que es el alcohol potable. Tuvimos la gran suerte de poder estar sólos nosotros dos con unos cuantos de ellos bebiendo, charlando y mascando coca, con preguntas nunca antes formuladas como "y el trabajo en la mina es muy duro?". No, simplemente nos sentamos con ellos para compartir su mejor momento de la semana y aprendimos el ritual con el que beben este mejunje. Mezclado con jugo de naranja, lo derraman dos veces al suelo antes de beberlo, una por el Tío (su dios de las minas) y otra por la Pachamama (la madre tierra), al centro y pa dentro.

- Vaya, pues no está tan malo...
- A ver? no sé yo si... ups, por el Tío, por la otra y... Wow, riquísimo!!
- A ver otra? sabe a fiestas de pueblo!
- Si verdad? a ver, pues sí que os lo montáis bien srs mineros!
- Otra más? porqué no?
- Quién dijo miedo?

Y así hasta gincarnos los delicados presentes que traíamos, oro, incienso y alcohol potable. Fue una gran experiencia, nos despedimos de los mineros tras desearles mucha, mucha suerte y hacernos unas fotos con ellos, que si no fuera por la vestimenta se diría que estamos en cualquier fiesta de cualquier discoteca de una ciudad cualquiera, y nos dirigimos hacia la deseada salida.  Antes pasamos a presentar nuestros respetos al Tío, una figura de barro que tienen en cada mina que hace las veces de su Dios y hombre del saco, cuando la desgracia se lleva por delante a alguno de estos valientes. Escalamos y nos arrastramos en las cuatro direcciones, pasamos miedo, nos cruzamos con más mineros llevando a toda velocidad vagonetas con toneladas de plata por pulir y al fin, un pequeño puntito de luz que marcaba la salida... La sensación de vida y libertad es sólo comparable a cuando acabas el último examen del curso, besamos el suelo, nos giramos una última vez para agradecerle al Tío su buen trato y volvimos a casa.




Hasta otra Potosí, bus nocturno y llegada a primerísima hora a La Paz. La sóla visión de la llegada a esta megaurbe, y perdón por la expresión, acojona. Bajas hasta lo más profundo de un interminable valle de casas 100% obra vista de ladrillo, y al llegar y mirar hacia arriba te sientes como en medio de un coliseo enfervorizado con el pulgar hacia abajo pidiéndole al gladiador de turno que acabe contigo. Eres como un ingrediente más en una tremenda olla de barro a punto de entrar en ebullición, y a todo eso hay que sumarle la altura, que no te deja dar dos pasos sin robarte el oxígeno. Es lo más parecido a una mala resaca de tabaco (por cierto, llevamos los dos 7 meses sin!!!), y para visitar La Paz te limitas a las cuatro o cinco cuadras del centro, intentando no alejarte mucho del base camp.




En nuestras mentes cuatro palabras sonaban con fuerza: Carretera De La Muerte, o World's Dangerous Road, o imperceptible camino entre precipicios por el que no bajaría ni a pie. Antes que nada: We Did It!!! Al poner en la balanza pros y contras de la carretera de la muerte, ganaron por poquito los pros, y tras escudriñar algunas de las mil agencias que ofrecen la bajada en bici por la ruta más peligrosa del planeta, escogimos una decente, cerramos los ojos y que sea lo que Pachamama quiera.




La ruta empieza a las 9 de la mattina en La Cumbre, a 4.600 metros de altura y acaba en Coroico, a 1.200 m, tras 6 horas de descenso continuo en bici pasando por diversos paisajes, altas cumbres, pura selva, bajo cascadas que te empapan y estrechos pasos entre peligrosos pedruscos. Cabe destacar , el optimismo irracional que te infunda el estar de viaje. Esto claramente se observa cuando una gran cateadora de gimnasia en el cole como Diana (si, incluso cuando tocaba voleyball) hace su primer paseo en bici x la montaña en la carretera apodada de la muerte. Solo decir que apretaba fuertemente los frenos hasta en subida, prudencia ante todo.

El grupo lo formaban 10 israelíes que parecían 20, gente peculiar los israelitas en general, pues son de largo los peores compañeros de viaje que uno pueda desear, viajan en grupos muy numerosos, parece que se conozcan entre todos los cientos que hay viajando por el mundo y son exageradamente ruidosos y maleducados, sin duda el pueblo elegido. Además de ellos íbamos nosotros y un madrileño muy cachondo residente en Lima, Alejandro Q. Disfrutamos mucho la bajada, superamos los miedos como champions y aún tuvimos tiempo de charlar largo rato con Alejandro, nos citamos para vernos próximamente y nos despedimos con dos recuerdos, la camiseta que atestigua la bajada y un temblor de articulaciones que aun nos dura.



Superada La Paz seguimos la llamada de la naturaleza que nos exigía una visita a uno de los lugares con más armonía y tranquilidad que hemos conocido, el lago Titicaca y la Isla del Sol, pura energía. Pero antes había que llegar a Copacabana, a orillas del lago más alto del mundo. En el anecdotario quedará éste trayecto, ya que en un momento dado nos hacen bajar del bus a toda prisa para cruzar el lago, y entre el sopor de las curvas y la noche cerrada, yo me bajo y Didi se queda a medio bajar cuando el bus arranca directo de cabeza al lago. El bus tenía que cruzar en barcaza y los pasajeros en barquita. Así que uno cruzó en barquita y la otra, de polizonte, fue espectadora de lujo desde arriba del bus del trayecto en barcaza... que parecía hundirse de a poquito. Llegamos los dos.




A bordo de otro barquito navegamos el Titicaca hasta las Isla del Sol, hicimos noche en una casita a pocos metros de la orilla y nos cargamos de toda la pureza que transmite el lugar, sus gentes, los burritos, cerditos y la trucha a la plancha recién pescada. Pronto por la mañana decidimos cruzar la isla entera de norte a sur no lejos de la orilla, con varias paradas para admirar cada trocito de mundo que nos rodeaba, tomar una copita de vino que guardábamos de la noche anterior y llegar a tiempo a tomar el barquito que nos devolvía a tierra firme y nos alejaba despacio del sentimiento de vitalidad que llevábamos impreso en la piel.





De nuevo en Copacabana nos esperaba el último bus boliviano, por cierto el peor de todos, aunque ese mal viaje no cambiará la bonita opinión de este precioso país. Un autobús destartalado y lleno de cholitas muy olorosas y agitadas que a cada pequeña parada aprovechaban para revolucionar todo el autobús cambiando sus cuarenta mil mercancías de sitio sin una explicación aparente... A parte del tráfico de mantas aún estamos indagando qué cojones hacían. Aun así, a pesar de la distancia que nos separa de sus gentes, del propio distanciamiento que ellos mismos se imponen, entre ellos y con nosotros los visitantes, estamos convencidos que la riqueza de paisajes de Bolivia no se encuentra en cualquier esquina del mundo, y desde los altos desiertos con sus llamas y vicuñas hasta las bajas selvas y las aguas del Titicaca, es un país que algún día decidirá avanzar hacia algún lado, de momento se basta con sus paisajes, y se sobra.



Pere&Didi

12 comentarios:

  1. Bellísimo, siempre me encantan sus post!! Sigan disfrutando, un abrazo desde Chile.
    The little Salma-Madonna!!

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    1. Jajaja....Fran!! me alegro que te guste como contamos nuestras tonterías!! Espero q todo vaya bien y que no pierdas nunca tu sonrisa! seguimos en contacto guapa!! Un beso.

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  2. Didi en bicicleta por la carretera de la muerte? I can't believe it :O . Si te viesen en la Safa.... Ohh my Gosh!! Cuàntas aventuras y què maravillosas ;-). Por favor no parèis de compartirlas. Mil besos. Os quiere
    MARTITA

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    1. Ya te digo Martita! Yo que tengo dos pies izquierdos para todo, no se como me dejo meter en estos berenjenales.Tengo que decir que la mayoría de las chicas tienen dos dedos de frente y van en el coche, detrás de las bicis... así que ya te puedes sentir orgullosa de mi osadía!! jejeje

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  3. Maravilloso !! No puedo esperar mas mi viaje a Bolivia.
    Muchas gracias por compartir su experiencia !!
    Besos.

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    1. Marina!! que suerte! Te va a encantar Bolivia, pero ten paciencia y respira hondo que los bolivianos son otro rollo...jejeje!! un besazo enorme y que sigas disfrutando!!

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  4. Y digo yo... por qué no me metí en vuestra mochila??!!!!! jejejeje, menuda envidia (y no muy sana, por cierto) que me dais!!! a seguir disfrutando y a seguir informándonos!!! un besazo para los dos!!! Goretti

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    1. Pues si Gore, si, te tenías que haber metido, pero vamos que te puedes unir cuando gustes aunque sea una temporadilla eh? jejej. Un besazo!!

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  5. Como siempre un placer enorme leer vuestras crónicas!!! se disfrutan mucho y obviamente que ya he leído todas y estoy a la espera de las próximas. Un gran abrazo a ambos. Juan Pedro

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  6. Si tengo que definir vuestro viaje - experiencia no hay palabras para ello...... pero es emocionante, sorprendente y especial !!!!!!!!, el blog nos hace sentirnos a vuestro ladito,y nos alegra que esta gran experiencia la compartáis con vuestros seres queridos, viendo vuestras fotos nos regaláis unos momentos expléndidos,con la imaginación viajamos en vuestra mochila, asin que rumbo a Asia!!!!!!!!

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    1. Me alegro que te guste Paloma!! es lo único que podemos hacer para describiros lo que pasa por delante de nuestros ojos y por dentro de nuestra cabeza al estar en todos estos sitios. A ver si Asia se nos da tan bien...jejeje!! un besazo enorme

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  7. Acabo de estar en la selva, sin palabras, como sé, que sois amantes de los animalucos pues........esto no os lo podiais perder por nada del mundo.....! Que vegetación, que hojitas, ahora me imagino el chorrón de rocío que puede acumular una rama de un arbustillo de esos, vamos para ducharse la familia al completo y esos caimanes y los loros , bueno y el acojone del pumita en serio que podiais dormiiiirrrr !!!!!!!!!, bueno al menos sé que si quiero un abrigo de nutria para pasar el invierno que sea de esa peninsula!!!!!!!!, imagínate las presas de esas nutrias tan escualidas.......gracias y cuidaros porque yo me lo he pasado genial, si no es por vosotros no voy a la selva , oohhhh y esas arañitas- tarantuleras, amen de la telaraña........!!!!!!!! ,bueno me alegro que salierais vivitos y con el corazón fortalezido por la escapadita, un besazo

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