martes, 11 de junio de 2013

MOVIENDO EL BIGOTE EN MALASIA


Singapur es tan pequeñito que al señalarlo con el dedo en cualquier mapa lo tapas por completo. Es un puntito situado al sur de nuestra nueva etapa: Malasia, todo un puerto de primera. Así que dejamos Singapore en autocar camino a Melaka, la ciudad que nos abría de par en par las puertas de este desconocido, inquietante e interesante país.




No sabíamos que tras ser colonia portuguesa aún se puede contemplar una arquitectura típicamente mediterránea en el centro mismo del sudeste asiático, ni esperábamos ver cómo el río que cruza Melaka se convierte en un paisaje espectacular gracias al arte urbano. Tampoco pensábamos encontrarnos en una misma calle iglesias cristianas, protestantes, mezquitas y templos budistas, para poder pecar tranquilamente cada día de la semana. Pero lo que realmente ansiábamos encontrar allí, y confiábamos en nuestro olfato aventurero para nuevos descubrimientos, era la confirmación a unos rumores que veníamos oyendo hacia ya tiempo... Que en Malasia se come de muerte!!




Nos bajamos del autobús con la servilleta de cuadros atada a la nuca y olfateando el aire para guiarnos hasta la famosa comida nyonya. Las nyonyas son criollas malayas descendientes de comerciantes chinos que ya montaban aquí sus bazares hace 300 años, y para nuestra fortuna, se han pasado media vida entre woks y fogones y en menos de cinco minutos te preparan un plato que le saltaría las lágrimas y algún taco comedido a cualquier gourmet. Sólamente entre comidas teníamos tiempo de fijarnos en algunos detalles que hacen de Malacca un curioso lugar.






El gran número de culturas que colonizaron esta ciudad como la portuguesa, inglesa y holandesa, han dejado un aire europeo en sus calles pero tampoco faltan elementos que nos recuerdan que efectivamente estamos en Asia, como los infames bicicleta-tuktuk-de-Melaka, que decoran sin escatimar flores de plastiquete, peluches, corazones y luces de neón para que no puedas descansar de verlas ni de noche. Subirse era una pérdida immediata de la dignidad, así que lo evitamos. Además el ayuntamiento también instala, para deleite y entretenimiento del turista, ratas que fácilmente podrían alimentarse a base de gatos, y lagartos de metro y medio paseando por encharcadas aceras. Este último sólo nos hizo gracia verlo porque existía entre nosotros y él un muro que impedía que amistosamente nos viniera a saludar... Caquita.





Cuando consideramos explorado el safari urbano que habita en Melaka, nos centramos y recordamos nuestra misión, para qué estábamos allí? Para mover el bigote. Bi gote my friend. Así que nos dirigimos  juiciosos y muy concentrados al mercado gastronómico que se monta algunas noches en la calle principal del centro histórico. Festival de noodles de arroz saltando por los aires y volviendo a aterrizar en sartenes dirigidas por las diestras nyonyas. Nos rodeaban grandes canastas de bambú con bolitas de arroz y  pescado. Al principio pedimos con precaución un cucurucho de cinco bolitas para compartir, pero cuando nos tocó decidir quien pinchaba la última nuestros instintos más precarios afloraron, y entre gruñidos y dentelladas al aire nos pedimos un cucurucho de 15... para cada uno. Así estaban de buenas las bolitas. Joey no comparte su comida!




Melaka conquistada, nos movemos again. El transporte Malayo es BBB y fue muy sencillo llegar al tercer gigante asiático al que nos enfrentábamos, Kuala Lumpur. Aunque ese no era nuestro único reto... Tras 4 meses de viaje nos decidimos a probar nuevas experiencias, y en KL hicimos nuestro primer coachsurfing!! A una hora y tres transportes más allá del centro de Kuala nos esperaba Avidar, un chico iraní simpatiquísimo aficionado a alojar gente de todo el planeta. El tema es que no estaba sólo... vivía con 3 compañeros kurdos en uno de esos condominios tan típicos del sudeste asiático que albergan en cada planta a unos 10.000 chinos, indios e iraníes, con lo cual nosotros allí dábamos más el cante que Belén Esteban en una biblioteca.

Supongo que todo coachsurfing tiene sus momentos. Cómo describirlo...? En líneas generales fue muy interesante, comprobar en tus carnes lo que es la auténtica hospitalidad persa no tiene precio. Avidar cocinaba cada noche deliciosos platos iraníes, y nosotros llevábamos vino español comprado a precio de cuerno de minotauro y nos tirábamos hasta la tantas hablando de nuestros respectivos países y experiencias por el mundo. Fue divertido, en algún momento dado te da un punto de pereza porque quieras o no, no puedes campar a tus anchas, pero es una experiencia positiva, nunca negatifo!!





Con nuestros anfitriones Kurdos nos veíamos sólo por la noche, y durante el día nos dedicamos a patear Kuala. Lógicamente fuimos a las Torres Petronas y de ahí fuimos dando tumbos hasta que en algún supercentro comercial de 10 plantas nos paramos en seco para reconocer que damos risa si nos pensamos que en Europa hoy en día somos punteros en algo. El vaticano está diseñado para que pueda albergar en tamaño cualquier catedral del mundo. Bien, pues cualquier centro comercial de Kuala Lumpur puede albergar tres o cuatro vaticanos, con obispos, fratelli e sorelle.




Kuala no es una ciudad muy intensa ni muy animada, lo fascinante de Kuala Lumpur es que deja entrever lo que te espera en este país... TODO. Cualquier raza, cultura, religión, expresión artística, culinaria (mamma mia!!) o linguística están detrás de cualquier esquina. Tomamos todo tipo de transportes, incluido el monorail, compartiendo vagón con un hindú que se sienta al lado de un grupo de niñas con velo enfrente de una china en miniminifalda al lado de dos occidentales flipando con esta ciudad.






Tras tres días entre kurdos, dejamos Kuala Lumpur rumbo Penang con un nuevo medio de transporte en nuestro viaje, del que aún nos acordamos porque es claramente el mejor:  Tren Nocturno! Decimos que es el mejor que hemos tomado sin miedo a equivocarnos por tres motivos: Duermes en una cama comodísima en lugar del típico sillón de autobús del que ya nos cansamos en argentina la primera semana de viaje. El aire acondicionado es moderado, y debe ser el único lugar público de Asia donde no acabas tiritando. Y por último, porque nuestros compañeros de vagón eran inmejorables... un grupo de sordomudos de ruta por Malasia! Nos enseñaron un poquito de lengua de signos malaya, estuvimos un rato entre gestos y notas y   después nos dormimos tranquilamente mientras ellos seguían conversando frenéticamente, y claro está, en silencio total.




Si algo hemos echado de menos en este viaje repetidas veces, además de family&friends, es la comida spanish y todo lo relacionado con nuestra dieta mediterránea, aceite de oliva, jamón serrano en el desayuno, pa amb tomàquet, cocidito madrileño, paellas y... Basta! Mejor no sigo que estoy empapando el teclado. Difícilmente encontraremos algo parecido por estas tierras y seguiremos echándolo de menos, pero nuestra siguiente parada nos hizo olvidar por unos días tanta melancolía gastronómica, para desvelarnos un sexto sentido asiático. La comida que un malayo echa de menos cuando está lejos de su tierra. Vamos a Penang!




By Pere&Didi

6 comentarios:

  1. Pedrín! Por fin tengo tiempo para leer tu blog :-) No, había leído alguna entrada suelta antes... pero vaya muy poco... Muy buen estilo! Supongo que está Diana al mando del blog ;)
    Oye, dónde vais a estar en Agosto?? Yo voy a instalarme en Singapur en Agosto... pero tengo casi todo el mes de vacaciones! Hablamos. Muchos besos y abrazos a los dos!

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    1. Jopuatl!! Un honor que te pases por aquí!! Evidentemente Diana supervisa cualquier operación, sino esto sería un despropósito fuerte.

      Seria muuuuy grande poder hacer los templos Angkor juntos!! Hay que cuadrar días y en tres semanas nos vemos!! Ueééé, traete chorizos! Embutidos.

      bsss.

      Ves como es un despropósito? jjj

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  2. Ufff amiguitos cada vez que leo vuestro blog se me despiertan los sentidos...sobre todo el del gusto. Esto no tiene nada que envidiar al blog de Jamie Oliver...
    Me ha encantado la entrada, me voy a comer a un chinorri pa celebrarlo que necesito noodles.
    Mil besitos y keep on rocking
    Martita

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    1. Juas juas me parto con que los noodles hayan aparecido subliminalmente en tu cabeza Marti!! Si si, la verdad es que es un no parar de zampar...y porque no nos queremos poner pesados , pero yo x mi os taladraría contando como es cada plato. Lo que no encuentro muy a mi pesar por aquí, es algo como la leche rizada de la Torre!! Mmmmm...tu aprovecha eso x las dos!! besotessss

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  3. Genial el relato!!! además de que la forma en la que escriben es muy entretenida, poder ver desde su perspectiva esos lugares tan remotos, me transporta por momentos fuera de la habitación con vosotros. Sigan escribiendo que desde acá sigo firme leyendo!! abrazo!!! Juan Pedro

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    1. Juan!! me alegro un montón de que te guste y te saque de la habitación por momentos hasta que lleguemos a Valencia a sacarte literalmente de paseo por nuestros rincones favoritos de España. Por cierto...he leido bien?? un vosotros por ahí escrito?? te estas españolizando ya señor Bouvet?? jajjaja...es bromita!! un besazo!!

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