martes, 9 de julio de 2013

3 GOTAS DE ARENA


En los viajes de largo recorrido hay un problema todavía sin resolver: Las guías! Al principio intentamos inocentemente llevar la guía de algunos países en e-book. Espera que saco el ereader lo enciendo busco la página de la ciudad donde estamos, ¿pero dónde estamos? ah sí, a ver el mapa uy qué pequeño cómo se llama esta calle y ¿dónde está el norte?, bueno... excuse me, sir, where are we now? Cero útil. Cargarlas todas durante tanto tiempo ni se nos pasa por la cabeza, así que la solución es ir cambiándolas con la gente en los hostels. Así hemos ido regalando y obteniendo guías de 5a mano de los países visitados. Al llegar a Indonesia vimos muchas guías tituladas: Bali&Lombok. Porqué? Supongo que por estar cerca, porque parecerse se parecen como un huevo a una castaña.




Dejamos el pueblo de Ubud en Bali el 2 de julio para pasar unos días en Lombok y algunas de las diminutas islas que la rodean. Indonesia son más de 17.000 islas. Ojo. Dejar Bali nunca fue una buena idea, y menos 2 días después de que empezara el mayor festival de caradurismo indonesio: La High Season!! Siiii amigos, estáis todos invitados. De la noche a la mañana los precios se cuatriplican sin ton ni son, y para cada precio que intentas negociar,  te salen tres estadistas indonesios afirmando muy apenados que el precio del petróleo ha subido estrepitosamente esa noche. Si, ha subido pero proporcionalmente al número de turistas que han empezado sus vacaciones y que necesitan moverse por allí. Hasta aquí se entiende, no sólo los asiáticos incrementan los precios en temporada alta, lo único es que te lo muestran tan a las claras que te sientes un pelín timado. Imprime otro cartel hijo, que no te cuesta ná, pero no me dejes el tachón de medio metro en la puerta.



Tomamos un fast-boat que nos llevaría a Gili Trawangan, la mayor de las tres islas Gili al Noroeste de Lombok. Son como tres satélites alineados en la órbita de un planeta completamente distinto, porque como hemos dicho, Lombok no se parece en nada a Bali, por suerte para todos. Íbamos advertidos, la invasión australiana en las Gili da miedo, y ya en el mismo barquito lo corroboramos. Melenas oxigenadas, da igual el género, mucho músculo, también sin género y todos bebiendo cerveza ya en el mismo barco que ya de por si mareaba sin necesidad de alcohol. De hecho la isla estaba rebautizada como Gili Ti. Wow!! Te meto así con la mochila...

Esta foto se la tomamos prestada al emporio Google.


El fast boat se hizo eterno porque las corrientes son fortísimas en los mares de indonesia y se podía adivinar por las caras de algunos que lo de las birritas a bordo ya no era tan buena idea. Finalmente llegamos a la isla y cuando los participantes de Gili Shore se dispersaron con sus pamelas arrastrando sus maletones por la arena, un coche de caballos al trote nos peinó el flequillo bajo la mirada distraída de una vaca que rumiaba bajo una palmera. Mmm... Extraña fusión la de esta isla.




Encontramos hostel barato y bicis para recorrer toda la isla por senderos de arena, cosa que llevaba una media hora. Y ahora qué? Pues en eso estábamos, recorriéndola de arriba abajo buscando un rincón donde meditar algunas cosas de la vida. Como por ejemplo porqué hemos tardado tanto en salir a recorrer el mundo. Y sin darnos cuenta estábamos viendo un atardecer perfecto con la inmensa figura cónica del volcán Batur de Bali al fondo, tomando una fresca bintang (cerveza indonesia, no especialmente barata pero muy rica) y conversando con otros viajeros maravillados como nosotros con el atardecer.






Desgraciadamente esta isla que bien podía haberse catalogado de paradisíaca hace unos años, en nuestra opinión, se ha convertido en un parque temático de vacaciones. Hileras de restaurantes de todas las nacionalidades, tumbonas cool y centros de buceos. Que así, dicho de carrerilla tampoco suena mal del todo eh? Pero es que nos hemos hecho algo pijillos en cuanto a las islas se refiere y ésta, por lo que sea no nos robó el corazón.... parece que todo este perfectamente ideado para motivar que comas, compres y bebas. Aun así para nosotros las dos mejores cosas que puedes hacer en esta isla son gratis. Una es ir a las playas del norte para ver tortugas marinas y la otra, que es mucho más divertida, es tumbarse frente a las playas del este para observar a los australianos salir del agua, pues hay tanto coral muerto en la orilla que se hace muy difícil entrar y salir del agua, y ver a cuatro tiarrones hipermazados, en paralelo e intentando mantener la dignidad pero con los andares del Candemorrr... no tiene precio.






Uno de los días hicimos  una excursión de snorkel que te lleva a conocer, además del fondo marino de la zona, otra de las islas, Gili Air. Mucho más pequeña, mucho más tranquila, mucho más barata, con arena fina y sin australianos!! No lo pensamos demasiado, y al día siguiente teníamos decidido recoger bártulos y mudarnos de isla.

Cenábamos todas las noches en un mercadito nocturno con muchos puestos exhibiendo su pesca del día, donde tal cual señalas un pescado te lo cocinan a la brasa y dejas que nade en tu estómago. Y entre los sabrosos pescados nos encontramos con Phillipp, un alemán que conocimos en el aeropuerto de KL y  al que le gusta la fiesta más que a un tonto un lápiz. Él y su inseparable cerveza Bintang se unieron a nosotros lo que quedaba de Gili. Con él vimos la puesta de sol más preclara en todo el viaje, un enorme sol naranja cayendo veloz en el mar como una gota más. Ya por la noche era imposible no encontrarse metido en un fiestón de los que se preparan cada noche en Trawangan. Diana, con muy buen criterio, se retiró a tiempo, cosa que Pedri no hizo, y al día siguiente tocaba levantarse a primera hora, hacer las mochilas y coger un barquito hacia Gili Air. Se confirma que esto último y una clase de introducción a la polca, encabezan la lista de lo peor que te puede ocurrir si estás de resaca.






Nos gusta comparar, para qué negarlo, y Gili Air en nuestra opinión le da mil vueltas a Gili T. Estuvimos dos días en una cabañita con hamacas y un enorme lagarto dentro de la habitación que nos protegía de los mosquitos, dimos la vuelta entera a la isla por la playa encontrándonos con otro atardecer espectacular e hicimos snorkel hasta arrugarnos. Conocimos un chico de Barcelona que trabajaba en un garito montando por otro español que nos dio un regalazo a media puesta de sol... un plato de aceitunas, y de las sajás!! Casi lloramos al devorarlas... y casi lloramos ahora al recordar esos aperitivos con vermouth que sólo tenemos en Spain!





Con la sensación de haber perdido un poco el tiempo en Gili Trawangan en detrimento de Gili Air, nos despedimos con efusivos abrazos del lagarto que obviamente se negó a alejarse de aquella isla y que hubiera sido la mascota más práctica del mundo, y fuimos en barquito local hacia la isla nodriza, Lombok, con un nuevo reto importante en la cabeza: Subir al monte Rinjani! Es el monte más alto de la isla, 3.726 dramáticos metros. Decirlo, escribirlo y leerlo es bien fácil. Llevarlo a cabo es otra historia.




By Pere&Didi

2 comentarios:

  1. Me encantan vuestros relatos y fotos chicos!! Deseando ya leer vuestro ascenso al monte Rinjani. Sigan disfrutando. Sldos.

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  2. Hola Yolanda!! Muchísimas gracias! A nosotros nos encantan que nos leas y que nos digas esas cosas!! jejej...un beso!!

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