sábado, 3 de agosto de 2013

NI SE MIRA NI SE TOCA


Dejamos el cálido pueblo de Hoi An, con sus farolillos y trajes a medida para adentrarnos, no muy lejos de ahí, en la historia, piedra y nobleza de Vietnam. A pocas horas en bus hicimos parada y fonda en Hué, una ciudad que conserva perfectamente su ciudadela amurallada, feudo del emperador, y un conjunto de tumbas y templos repartidos a lo largo del majestuoso río "El Perfume".



La ciudad de Hué representa para nosotros lo que es la tranquila vida vietnamita, negocios, compras, algún night market para los turistas que nunca fallan y mucha conversación entre cervezas en las terrazas de los parques que dan al río. Nada más llegar y alucinar con el hotel que habíamos cazado al vuelo (8€ una suite espectacular!), nos decidimos a caminar y caminar hacia nuestro principal objetivo, la ciudadela y el palacio prohibido del emperador, aquí ni se mira ni se toca.




Hué fue la antigua capital del país y como ciudad imperial conserva todo lo que hay que tener: Una enorme ciudadela amurallada dentro de la cual, hoy en día se hace vida normalísima, un palacio donde el emperador daba rienda suelta a sus antojos más freaks y un río que otorga al conjunto la calma necesaria para vivir en armonía. Impresiona mucho estar cara a cara con la puerta de entrada a esta ciudadela, que extiende su muralla a ambos lados como eternos brazos de piedra dándote una imponente y rígida bienvenida. Caminamos sobre el puente que llega a los pies de la muralla, cruzando un foso lleno de lotos que comenzaban a abrirse, paramos antes de pasar la puerta y nos miramos. A nuestra espalda cientos de motos indicaban el camino de no retorno a la ciudad prohibida, al otro lado de la entrada, la calma más absoluta; allá vamos.




La ciudadela o antigua ciudad imperial de Hué es muy grande, se despliega un barrio entero dentro de sus murallas, supongo que por ese motivo un conductor de rickshaw decidió que no nos dejaba en paz hasta convencernos de llevarnos a dar una vuelta por todo el recinto. Nosotros con nuestra mejor sonrisa, tipo Pantoja con su "dientes, dienteeees, que es lo que les jodeeee" le dijimos durante los 20 minutos que pedaleaba a nuestro lado que no precisábamos de su agradable paseo, enumeramos las ventajas cardiovasculares que conlleva caminar a paso ligero y cuando ya creíamos que lo habíamos despistao, volvimos a oir "okey, one hour tricicle, okey, lets go, okey". Simultáneamente un alarido desgarrador paralizó toda la ciudadela como cuando ruge el león el zoo y todos callan. Era Didi, que hasta los huevos del tío del tricicle le dejó claro que queríamos ir "walking, walking, WAAAAALKIIIIIIIIING!!!!". Efecto immediato, el hombre se alejó mirando a Pedri y pensando: "Menuda te ha caido, majete" pero eso sí, fue el paseo más tranquilo en lo que llevamos de Asia!




Llegamos a la ciudad prohibida, y tras pagar dolorosamente la entrada nos dejamos llevar por su encanto, su lujo asiático y sus muros guardianes de cientos de secretos. Se respiraba silencio, poder e historia en cada piedra, en cada pasillo. Miles de puertas y pasadizos de madera roja y oro se iban sucediendo. Era todo tan, tan secreto y prohibido que rozaba el sosismo puro, y tras pasear por idénticos claustros y habitaciones imperiales nos dimos cuenta de que estábamos ya aburridos como monos y que la ciudadela se consideraba vista.







Saliendo de la ciudadela nos cruzamos con la efervescencia de vida que tanto nos gusta de Vietnam, cuando cae la tarde y salen todos de sus casas a socializar,  jugar a fútbol usando bicis como porterías, pasear o disfrutar del frescor de la tarde.




Podríamos decir que nos sentimos emperadores por un día, pero vistos los gustos culinarios del personaje, creo que estamos lejos de su nivel ahora mismo... El campeón, en sus buenas épocas, se hacía servir diariamente 50 platos diferentes, cada uno cocinado por 50 chefs diferentes y servido por 50 sirvientes diferentes. Nosotros intentamos moderarnos y con la coña acabamos en un bar en el que toda la carta estaba en vietnamita... toda? No! desciframos una palabra, soup! Bien, aquí no nos la jugamos. Las sopas son sagradas para nosotros y tenemos la firme creencia de que toda sopa sea de lo que sea está más o menos rica. La pedimos señalando la palabra clave, la cocinera, cero inglés, nos hizo señas para que entraramos a la cocina a decidir los ingredientes, no vaya a ser que nos echara algo que no nos gustara en la sopa. Y ahí estaba Didi señalando uno a uno los ingredientes: noodles, zanahoria, verdurillas... Estaba buenísima, tan buena tan buena que no nos importó cuando levantamos con los palillos el ingrediente principal, ese que era tan indispensable que ni nos dió a elegir y lo coló de estrangis... Serpiente!! Sisisisisi, sopa de serpiente! La chica aún se debe estar riendo al ver a Pedri, con su fobia a las serpientes comerse el animalico de medio metro... Con fundamento!!




Por la tarde, ya cansados, nos quedó tiempo para tomar una cerveza en un parque escondidos entre vietnamitas mientras observábamos el puente que cruza el río, que iluminan con todos los colores posibles durante unas horas al atardecer. Volvemos a estar en el tranquilo Vietnam, disfrutando de la vida que emana de cualquiera de sus calles en una ciudad cualquiera.




Realmente, en Hué hay muchísimo más por ver, como por ejemplo las tumbas que se reparten a lo largo del río Perfume que prometen ser espectaculares, aunque nosotros decidimos no ir porque seremos unos insensibles, pero la diversión sin límite que nos ofreció la ciudadela colmó nuestras ansias de visitar monumentos. A estas alturas del viaje no sólo queremos "ver", buscamos "hacer", y es lo que encontramos en nuestro siguiente destino. Un lugar mucho menos conocido, por ello sería que fuimos los únicos en bajarnos del bus nocturno a las cinco de la mañana, noche cerrada y diluviando, en una oscura cuneta de una carretera solitaria. Quien nos manda salirnos de la ruta?




By Pere&Didi

1 comentario:

  1. HUE ES LA CIUDAD DONDE TRANSCURRE LA MITAD DE LA FAMOSA PELICULA "LA CHUPA DE CHAPA" (MAS CONOCIDA COMO "LA CHAQUETA METALICA", LA OFENSIVA DEL TE EN 1969).
    ME IMAGINO QUE YA NO QUEDARÁ NADA DEL JAMÓN QUE HA LLEVADO JUANMI.
    NOS HA LLEGADO LA POSTAL, LOS DE CORREOS SE HABRÁN QUEDADO ALUCINADOS (LOS NUEVOS NO SABRÍAN QUE ERA ESO)

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