sábado, 21 de septiembre de 2013

POR LA BOCA MUERE EL PEZ



Koh Lipe… qué tarde te hemos descubierto, aunque más vale tarde que nunca! Al llegar con el miniferry a esta alejada isla muy al sur de Tailandia te dan ganas de tirarte al agua y recorrer las últimas millas nadando, o quizás caminando porque es tan transparente que parece que flotes sobre los corales. 





Al llegar nadie te agobia, y eso a estas alturas tailandesas es muy de agradecer, así que tuvimos todo el tiempo del mundo para escoger posada, y triunfamos! Encontramos una cabaña de bambú muy básica, sólo con un colchón en el suelo, mosquitera, y con el gueco indispensable para que seas consciente de que sigues estando en el sudeste asiático pero con un buen aliciente... estaba a unos dos metros del agua del mar... palmo arriba palmo abajo.



 Hasta los monjes nos bendecían cada mañana en su paseo matutino...



Nunca nos cansaremos de despertarnos y meternos en el agua con los ojillos aun cerrados, por muchas veces que lo hagamos. Ni de calzarnos las máscaras y tirarnos cinco horas haciendo snorkel entre corales y peces gigantes. Ni de ver otro mágico atardecer juntos, dejando que el cielo cambie cuatro veces de color mientras miras a un mismo punto fijo en el horizonte de tu mente. Y seguro que nunca jamás nos cansaremos, sobretodo Didi, de devorar pescado fresquísimo a la plancha, atunes, red snapper y gambas, todos fueron cayendo en nuestras redes! Y es que al atardecer todo el pueblo entero ofrece su pesca del día a precios de todo a cien o menos, y cada día nos dimos un festín de frutti di mare. Da un poco cosa porque por la mañana puedes estar maravillandote con los miles de peces que ves en ese mar turquesa, y por la noche igual te estas zampando al mismo pez que te ha cautivado por horas antes...Pero se hace un poder y te lo comes!! Por contradictorio que parezca nuestro pez favorito dentro del agua y fuera de ella es la barracuda!! Mmmm....digo...que bonita es!!




Pero una de las mejores experiencias del viaje nos esperaba al amanecer en forma de long tail boat, el típico barquito tailandés de madera del que cuelgan mil banderitas de colores. El día anterior le pedimos a un barquero que nos diera una vuelta por los alrededores, para hacer un poco de snorkel y quizás con suerte pescar algo. La mayoría de pescadores que habitan Ko Lipe son gitanos del mar, no hablan inglés, se dice que pueden pescar peces sin anzuelo y además son la mar de majos. Pero claro, como no van a estar felices y contentos?...ellos VIVEN aquí por Dios!



Al saltar al barquito vimos que el tipo tenía preparados todos los bártulos de pesca, pero no le dimos demasiada importancia hasta que en un momento dado, en medio del mar y sin preámbulos, nos da a cada uno un carrete de anzuelos y nos dice: Fishing, fishing!! Fue tirar el hilo y empezar a sentir cientos de tirones, y en cuestión de unos 20 segundos, y no es coña, teníamos 4 atunes y 3 Red Snapper!



Tal cual les quitamos el anzuelo, nos acercamos con la barca a una playa desierta de una isla aun más desierta, el tipo echó a los monos que había por ahí rondando y con cuatro palos se sacó una barbeque de la manga que ni los yankis en las 24 horas de indianápolis. Con una caña partida asamos nuestro botín de guerra, los 7 pescados y en unos 20 minutos teníamos listo el pescado más rico, sano y fresco que nunca jamás llegaremos a comer. Sin palabras!!




Y así pasamos los últimos días de playa e islitas paradisíacas que disfrutaríamos en largo tiempo. Asia es mucho más que playas paradisíacas. Por el día pescado y por la noche marisco a precio de tapa granaína hasta aborrecerlo. Han sido unas semanas intensas, con el esperado reencuentro fiestero con los compis de Targa, sufriendo un poco el turisteo extremo de Koh Phi Phi, gozando la libertad de Tonsai y Raylay y reinventándonos en Koh Lanta con nuevos amigos viajeros, hasta la muerte por pescado de Koh Lipe. El Tío Sam tenía razón, hemos gozado como perretes chicos, hasta pronto playa!











Volvíamos a Bangkok en nuestro transporte favorito, el tren cama tailandés, que va a menos 20 por hora pero es ultra cómodo y muy auténtico, para reencontrarnos de nuevo con Gon y pasar unos últimos días cobijados bajo su halo de buenrollismo eterno. En pocos días teníamos una gran incorporación al Team Volteretta y teníamos que estar descansados para viajar unas semanas acompañados por J, que entraba al campo sobrado de energía, su llegada fue un soplo de aire fresco al viaje, y su mochila medio vacía una gran descarga para nuestras espaldas ;-)))




By Pere&Didi.

1 comentario:

  1. paloma & family22 de enero de 2014, 11:39

    ! Que envidia !!!, fiestas , buena comida e inmejorables paisajes.....un beso!!!!, seguimos ansiosos por vuestros reportajes


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