jueves, 15 de agosto de 2013

VUELVA USTED MAÑANA

Una frase que exaspera, que hace que tengas más prisa aún. Pero esto es Laos y aquí si algo sobra es tiempo. Aquí habrá que armarse de paciencia y contagiarse de la tranquilidad que inunda sus ríos y montañas. Laos es uno de los países menos visitados y conocidos del sudeste asiático, y es también el llamado país de las sonrisas...




Salimos da Sapa en un autobus-litera aún con los pelos de punta  y los paisajes de arrozales ocupando nuestra mente. A las cinco de la mañana nos bajaron del autobús muy cordialmente y sólo cuatro personas de todo nuestro autobús nos quedamos en tierra esperando que otro bus destartalado nos recogiera para llevarnos al paso fronterizo de Dien Bien Phu. De ahí íbamos a Muang Khua, una zona poco conocida del norte de Laos, así que subimos al bus nosotros, una pareja de franceses y un grupo de chicas vietnamitas maravilladas con la barba y pelo corporal de Pedri. A estas alturas hay pocas posibilidades de que lo que se transporta en un autobús nos sorprenda pero en Asia siempre logran superarse. El suelo del bus era una capa de cajas, cubierto de un surtido de cestas y decorado graciosamente con unos muebles del tipo sifonier con 10 cajones. Para amenizar el viaje enrollaron mangueras para que fueran rodando por los asientos para entretenimiento y disfrute de los ocupantes!!




Este paso fronterizo tiene muy mala fama entre los viajeros porque la única ley es la corrupción y los sobornos, pero es la única forma de entrar a Laos por el norte. Al llegar a la frontera nos paran a los cuatro guiris que cantábamos allí como unos mariachis en el polo norte y nos hacen pagar el visado normal de 35$, pero por cada sello que ponían nos pedían un par de dólares extra. Sabemos que son para metérselos directamente en el bolsillo y nos daba por el orto que nos timaran en la cara, así que intentamos escaquearnos, que no money y si no que venga un policía de verdad a decírmelo a la cara. En estas, que llega el policía, pone morros de pato y nos pide otro par de dólares por ser domingo, el extra por festivos me imagino que sería. You want to enter Laos? Pues pagad majetes. Vaya, pues sí que entramos bien en el país de las sonrisas, en la casa de golosina de la calle de la piruleta.




Resignados y cagándonos en él, en español claro está, que es una cosa que no sirve para absolutamente nada pero desahoga, nos subimos otra vez como pudimos entre cajas y mangueras al autobús. Teníamos 4 dólares menos, pero estábamos oficialmente en Laos, y por si no nos habíamos dado cuenta aún de que los tempos habían cambiado, el conductor se olvidó de nosotros y se pasó nuestra parada. Paró en un pueblo tan perdido que nada más acercarnos a la gente para pedir transporte salían corriendo. Tras pedirle cien veces al conductor que diera marcha atrás, optamos por pillar todas las mochilas y dejarlas en medio de la carretera, para interceptar lo primero que pasara y montarnos en ello, y tuvimos suerte porque justo pasó el bus que iba en dirección contraria, con lo cual todo quedó en nada, bueno si, en mucho sudor.


Llegamos a Muang Khua con la pareja francesa, que se llaman de la única forma posible, Sophie et Mathieu. En otra vida quiero ser francés. Sé que le caeré mal a todo el mundo pero seguramente hasta me guste ese rol. A ellos parece que les encanta. La idea era conseguir un barco/canoa para llegar a Muang Ngoi, a 5 horas río abajo. Y lo conseguimos, nada más llegar negociamos un barco para los 4 por 500.000 Kips (50 eurusss), pero al estar ya montados con mochilas y franceses nos pidieron el doble de dinero por estar fuera de horario. Welcome to Laos! Descargamos todo y decidimos ir al día siguiente en el barquito público, dedicamos la tarde a descansar y escribir en la terraza del hostel mientras llovía sobre el río. Todo en orden.




Tuvimos tiempo para compartir vivencias avec nos noveaux amis, y tras el delicioso café laosiano del desayuno ya estábamos todos listos para seguir ruta. Sophie es dibujante y durante el trayecto en barco nos enseñó su álbum de Vietnam, lleno de dibujos y descripciones del país, una bonita forma de recordar lugares. 




El trayecto por el río "Nam Ou" es como un documental de la 2, la barcaza se va parando en las riberas de barro del río y de la nada aparecen personajes de todas las edades con cajas de todas las dimensiones para abarrotar un poquito más la barca. Cuando estamos tan apretados que crees que no cabe nadie más, logran subirse otros 5. En una de estas llegó un señor con un cerdito lleno de barro que como cumplía con las rigurosas medidas sobre el equipaje de mano, fue a depositarse con todas nuestras mochilas.




Llegamos a Muang Ngoi entre meandros, un pueblecito con varias casas repartidas a lo largo de la ribera, a los pies de una espectacular montaña y rodeado de rutas para hacer trekkings de esos que te dejan con la boca abierta, un entorno espectacular. Sin embargo ya empezamos a notar que los Laosianos son bastante más distantes y menos sociables de lo que imaginábamos, y pese a estar en un pueblo donde sólo se puede llegar por río el turismo está ya instalado en Muang Ngoi, sobre todo en la orilla, ya que a los turistas nos encantan las vistas a lo que sea. 




De todas formas paseando un poquito por el interior del pueblo aun puedes encontrar tranquilos a sus lugareños descalzos, sus vacas pastando y patitos que juegan en los charcos. Todo muy bucólico. Así que decidimos hacer un trekking y estar todo el día perdidos por esas enigmáticas montañas que nos vigilaban desde lo alto.






Uno de esos lugareños se ofreció para enseñarnos una ruta así que nos juntamos con otra pareja de franceses (Laos está relleno de franceses por todos laos), y podemos decir que fue uno de los más increíbles paisajes que hemos visto hasta ahora. No había ni una nube, y el verde de los campos de arroz era tan intenso que cegaba. Perfecto, aquí no hace falta que retoquemos las fotos! Empezamos cruzando un par de aldeas de la etnia Hmong (misma etnia que en el norte de Vietnam), dónde había unos diez millones de niños corriendo arriba y abajo. Por lo visto los Hmong no están contentos hasta llegar a tener 12 o 13 hijos...igualito que Europa, donde parir más de dos veces es considerado vicio.




Pasamos ríos, nos metimos en el barro hasta la rodilla, nos quitamos sanguijuelas del calzado, cruzamos campos y campos de arroz entre montañas comimos algo en un pueblecito lleno de niños, que se partían cuando les haces muecas. Una de las cosas que más nos ha sorprendido en este viaje es lo fácil que es comunicarse y jugar con un niño aunque no hables el mismo idioma. Yo le hablo en español, ellos me contestan vete a saber qué su idioma pero la mímica y la risa son universales.






Al principio de la caminata nos ofrecieron los típicos sombreros que llevan ellos en el campo para protegerse del sol, pero nosotros muy absurdos y dignos no quisimos disfrazarnos. Cuando llevas una hora a la solana se te recalienta la dignidad y accedes a probártelo. Es como ponerse una sombrilla en la cabeza y si te pones recto, a modo palillo consigues quedarte todo entero en la sombra, un inventazo! 






A pesar de rularnos el sombrero durante el camino, sudamos como nunca pero al fin llegamos a una preciosa cascada en medio de la jungla. Increíble, muy poca gente debe llegar hasta aquí. Chapuzón imprescindible!




Llegamos contentos y achicharrados, pero nada que no pueda arreglar una buena ducha fría (aunque quisieras dártela a otra temperatura lo tendrías complicado) y una fresca LaoBeer. Teníamos muchas ganas de llegar a Luang Prabang porque allí nos esperaba una de las visitas más esperadas, surprise!! Pero tras preguntar si había un barquito que nos llevara al siguiente pueblo nos contestaron con una gran sonrisa que sólo uno por la mañana, nos tocó inyectarnos otro chute de paciencia laosiana, porque lo que hemos podido comprobar en lo que llevamos aquí es que esas mil sonrisas de las que la gente habla sólo aparecen en sus caras al contestarte: vuelva usted mañana.


2 comentarios:

  1. ¿HABEIS ENCONTRADO LOS PAPELES DE ROLDÁN? ESOS QUE SE LLEVÓ A LAOS (AUNQUE YO CREO QUE LOS TENÍA AL LADO)
    JUANMI QUE POCO TE QUEDA

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  2. Pues si los escondió en Laos debió de enterrarlos o algo porque poca cosa confidencial había por allí...Con el retraso de publicar que llevamos a Juanmi aun le queda tiempo para aparecer por aquí, que desastre!!

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