martes, 10 de septiembre de 2013

PELAIRES EN BANGKOK


Tenemos muchos amigos repartidos por el mundo, y por desgracia cada vez son más los que se van... Pero de vez en cuando también tenemos Grandísimos amigos. De esos de las canciones de Serrat, lo mio tuyo y lo tuyo de los dos. En Bangkok nos esperaban muchos reencuentros, muy emocionantes todos, pero debo confesar que llegar al aeropuerto internacional de Bangkok después de pillar el avión en Phnom Penn tan por los pelos, como quien se sube a un tren en marcha, y encontrarse con Gonzalo Broto fue genial, además de morirnos de la risa con la bienvenida que nos tenían montada él y Oat, la eterna sonrisa thai!!


Cómo definir a Gonzalo en unas líneas? imposible, definir delimita, quizás demasiado para alguien tan amplio como Gon. Es Boltañés, y sólo por eso ya lo amaría, pero el hecho es que nos conocemos de una vida, una vida repartida en veranos, navidades, semana santa y puentes varios en los que compartíamos todo: peña, amigos y amigas, risas, aventuras, mesa y sobremesa, y nunca nos cansamos de todo aquello. La acción rondaba siempre su casa, la mítica Fonda Alegría, segundo y tercer hogar para muchos de nosotros cuando éramos críos, podíamos con todo y sólo cabía pensar en las próximas 3 horas de vida, cuando reíamos, fumábamos a escondidas y bebíamos abiertamente, cuando cada día era una aventura. 


Tras casi 4 meses por estos lares empezamos a notar el cansancio acumulado, y aunque Asia sigue siendo genial, espectacular y paradisíaca, cuando Gonzalo nos envió el mensaje: "chicos porque no estáis unos días en Bangkok tranquilos en mi casa, relajándoos en la piscina lejos del bullicio turístico y nos contamos los últimos 5 años con una cerveza?" casi nos caen lágrimas. Seguimos su consejo demasiado al pie de la letra y pasamos una semana entera en su casa, muy relajados y alternando la piscina con alguna visita al centro de Bangkok, que desgraciadamente solía llevar siempre más tiempo del esperado, porque claramente Bangkok es la ciudad más grande, ancha y diseminada que conocemos, pero también posee los atascos más grandes, anchos y también diseminados que hemos visto.




Entre semana comíamos y cenábamos con Oat y Gon, unos días compramos cena en alguno de los mil y un mercados callejeros de la ciudad, donde aprendimos a amar el fried pork, pero lo mejor era cuando Oat se arremangaba y nos preparaba auténtica comida Thai, sin duda la mejor de todo el sudeste asiático! 





Una noche dimos descanso a Gon y tomamos el barquito público que va por los canales de Bangkok, que no son exactamente como las góndolas de Venecia pero son toda una experiencia. Fuimos a la mítica calle de Khao San Road, guetto mochilero, a probar nuestro primer plato del famosísimo Pad Thai y algunos manjares tailandeses, manjares que nosotros estamos más acostumbrados en España a perseguir a zapatillazos que a degustar: Bichos. Entre cucarachas y grillos, nosotros elegimos un escorpión negro y unos gusanitos, y no precisamenete esos cheetos de sabor queso. Lo peor de todo es que nos encantó, saben a surimi!





El Viernes fuimos los cuatro a comprobar la otra cara que Bangkok destapa por la noche y pasamos por uno de los mercados más bonitos que hemos visto en todo Asia, un precioso mercado de flores que esta en pleno auge fuera de las horas d calor fuerte en las que se pocharían hasta las chumberas. Después fuimos a cenar a una de las zonas más emblemáticas de la ciudad: Chinatown. Pensábamos que nada podía hacer que paráramos de pedir más y más dumplings hasta que un carrito con deliciosos pancakes con chocolate deparó a nuestro lado. Ha quedado claro que Bangkok no es el mejor lugar para ponerse a dieta. Cuando ya nos íbamos a casa, fuimos interceptados por una cámara de televisión y un reportero dicharachero para decir unas palabras para un programa de allí. Pedri dice que le dan mucha vergüenza esas cosas pero después se apodera de él el sentimiento mamá-quiero-ser-artista y no hay quien meta baza.




El sábado al despertarnos vimos que Gon estaba preparando con mimo todo su equipo fotográfico, su nuevo hobby artístico, para llevarnos lejos de la ciudad, a un par de mercados populares, totalmente diferentes pero espectaculares. De ese día le robamos algunas de sus fotos, las demás podéis verlas en  su blog gonzalobroto. Primera parada, el mercado de Mae Klong, famoso por estar levantado justo encima de las vías del tren. Y qué? Pues que cada vez que pasa el tren se monta una performance espectacular y muy auténtica para retirar los productos expuestos al borde de la vía dejándolos a unos centímetros del paso del tren, que nos pilló en medio del mercado y también pasó rozándonos.




Por la tarde y tras arreglar el mundo con unas cervezas y unas gambas al ajillo más de Huelva que de Tailandia, fuimos al mercado flotante de Ampawa, precioso pero con mucho turismo local enfervorizado por conseguir a buen precio las langostas gigantes que vendían los barquitos cargados de productos flotantes. Volvimos a casa rotos pero con muchas fotos buenas del mercado y sus gentes. Como dice Gonzalo: Si tienes vergüenza no tienes fotos.





Quedaba lo mejor... LA CENA! Gon y Oat habían descubierto un restaurante de parrilla buffet, no hace falta decir de qué iba... los Thai son muy comedidos en todo, también con la comida, de hecho es imposible ver a un gordo u obeso en todo el país. Pero nosotros no somos Thai, somos spanish, de hecho en esa cena se podría decir que fuimos como vikingos celebrando una victoria. Fue algo así como...:

- Traiganos todo lo que haya en la carta, por favor.

- Pero caballero seria mej...

- Mejor traiga dos platos de todo lo que haya en la carta, por favor.

- Pero señ..

- Y pan.

Mientras no parábamos de pedir a los camareros bandejas y más bandejas de lo que fuera para exasperación de todos ellos, Gon repetía salmón salmón, Oat iba pasando todo por la parrilla, Pedri le daba vueltas y Diana demostraba sus mejores habilidades... zampando! Inolvidable, la mejor despedida posible. Y también había buffet de helados!!



Lo mejor es que no era una despedida definitiva, nos veríamos al cabo de dos semanas al volver de nuestra breve visita por las islas Thailandesas. En mente, tres objetivos: Playas paradisíacas, relax, y otro emocionante reencuentro... huele a fiesta, huele a música, huele a colegas eternos, huele a great remembers, huele a... Bombonera!




By Pedri&Didi.

P.D: Mil gracias Gon y Oat por todos los momentos vividos!

4 comentarios:

  1. Cuando pensabas que el color (que nunca fue verdaderamente negro) de las noches de agosto no volvería a acompañarte a casa de madrugada, que el desconcierto de un hormigueo inesperado había desertado a los veinte, que ningún sabor nuevo podría volver a sorprenderte después de haber viajado tanto, ¡zas!, te conviertes en un niño de nuevo en un instante. Fue un placer inmenso compartir con vosotros esa semana que pasó tan dolorosamente rápido, llena de pasados y presentes. Mil besos y ¡ojalá esperen aún muchos momentos emocionantes como estos en adelante!

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  2. Son las 8 de la mañana y me ha entrado un hambre que no veas. Espero que además de comer, hayais aprendido a cocinar para luego invitarnos a comer, a comer, a comer, a comer... todos esos platos. Por cierto en el sudeste asiático ¿solo hay mercados de comida?

    Besos, Juanito.

    P.D: Diana el abuelo ya ha empezado a nadar y a ir a la sauna, está fenomenal

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  3. Hola chicos!! Hace tiempo que no les leo nada ... Espero que todo bien y que la aventura siga! Sldos

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  4. Yolanda!! Estamos bien, muchas gracias! es que los últimos meses se hicieron un poco complicados para publicar, pero tenemos un montón de posts preparados. Por cierto estáis a punto de empezar con vuestra aventura no?? me alegro muchísimo, disfrutad y ahora seré yo la que os siga la pista!! Saludos!!

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