martes, 17 de septiembre de 2013

ENTRE NUEVOS AMIGOS



En Ko Phi Phi el sol seguía de nuestra parte, así que tras despedirnos de los amigos de Tàrrega decidimos dar un giro inesperado al viaje para combatir la melancolía. Despues de pasar unos días en una isla tan turística necesitabamos todo lo contrario, así que lo tuvimos claro cuando vimos un cartel que anunciaba:

- Koh Lanta ??

- o_O. No lo había oido nunca ¿ y tu?

- Ni yo...entonces lo tenemos claro ¿no?

-Clarisimo!! Dos tickets a Koh... lo que sea! eso del cartel vamos...

Cogimos el primer ferry que salía a una isla de la que sólo tuvimos noticias unas horas antes, Koh Lanta. No sabíamos lo que nos encontraríamos, pero ya en el ferry nos liamos a hablar con unos amigos vascos y no nos separamos en dos días, qué bien nos cae la gente del norte!



Bittor, Leo y Mikel se convirtieron en los compañeros ideales para explorar la gran isla en la que recalamos. Todo vino en cadena, conocernos, encontrar hotel, alquilar moto y pedir una cerveza por barba para brindar por nosotros mientras nos contábamos los últimos 30 años de vida. Koh Lanta es una isla poco turística y eso hace que todo sea mucho más agradable en todos los aspectos, alojamiento, comida y trato con los lugareños. Perdidos en el último bar de la isla, Bittor se lió a hacer de DJ mientras nos dábamos un baño perfecto sin ganas de mirar el reloj.




De hecho no hacía falta mirar el reloj porque el sol nos avisaba de que no llegaríamos a ver el atardecer, y prometía ser espectacular. Parados en una playa cualquiera vimos el cielo volverse rosa, naranja, rojo y morir en un violeta crónicamente pálido, y decidimos dedicarle un brindis aprovechando el happy hour de un bar colgado encima de las olas de esa isla desconocida que tanta tranquilidad nos brindaba.





A la mañana siguiente desayunamos juntos un espectacular y típico desayuno tailandés: huevos con bacon, lo occidental no quita lo valiente, egun on! El plan del día lo trazamos rápidamente: perderse con las motos en busca de unas cascadas que se encontraban en medio de la nada. Costó encontrarlas, tuvimos que cruzar varios ríos, una batcueva llena de amiguitos que por suerte dormían y caminar un buen rato por el bosque hasta llegar a la cascada, pero el chapuzón y el chorrazo en la testa valió la pena, es como si algún dios te bendijera con su soberbia meada, muy místico todo.




Y como tantas otras veces que compartimos ruta con alguien, el tiempo pasó volando, aunque nos dió tiempo a compartir una última comida en el old town, unas penúltimas cervezas viendo el atardecer y un largo baño nocturno en la piscina del hostel con Bittor, viendo por primera vez en nuestra vida a las luciernagas volar. Un placer viajar con ustedes!




Pasamos el último día de Koh Lanta recorriendo todas sus playas en moto, Didi al volante practicando para lo que nos esperaba las próximas semanas… Pero todo a su tiempo. Koh Lanta no es muy conocida porque sus aguas no son paradisíacamente transparentes, son más bien mediterráneas, aunque sus larguísimas playas dan para mucho, hasta para conocer a Forrest Gump en su cuarto coast to coast.




Nos quedábamos solos… otra vez los dos mano a mano, mochila a cuestas y con todo el mundo por delante. Tras estar con los viejos amigos de Tàrrega y los nuevos amigos del norte, estamos de nuevo los dos solos. Mirar al lado y ver con emoción que tu pareja de este viaje que es la vida siempre está ahí sonriendo y con más fuerzas que nadie te da una ilusión por vivir que nunca antes habíamos experimentado, así que… What’s next?




By Pere&Didi.

2 comentarios:

  1. Chicos!!! Les seguimos leyendo la aventura aunque ahora estamos nosotros comenzando la nuestra ;) saludos desde Valparaiso!

    ResponderEliminar
  2. Chicos!! que ilusión que nos vayais siguiendo aun!! Ahora no nos queda otra que soñar con vuestro viajes! Espero que disfruteis muchísimo en Isla de Pascua!! Saludos!!

    ResponderEliminar