jueves, 26 de septiembre de 2013

BIENVENIDOS AL NORTE


Teníamos cuatro semanas para taladrar a Juanmi con todas nuestras batallitas del viaje y enseñarle todos nuestros juguetes nuevos como si fuéramos críos el día después de navidad. Y no perdimos el tiempo, nuestro primer juguete fue el tren cama para ir de Bangkok a Chiang Mai, también llamada la rosa del norte.




Chiang Mai es la ciudad emblema del norte de Tailandia, zona de montañas, ríos y etnias minoritarias, y sí, nada que ver con el sur del país hecho de islas, cocoteros y playas. Aunque ya es un lugar muy turístico, en Chiang Mai también se respira paz y tranquilidad, la ciudad está repleta de templos y los fotogénicos monjes son parte de la vida cotidiana. Pero no nos engañemos que por muy monjes que sean y muy místicos que parezcan, no dejan de ser hombres...




Lo que quedaba del día de nuestra llegada lo dedicamos a hacer una vuelta de reconocimiento por algunos de los 300 templos budistas (os parecen muchos? pues son tantos como bares en algunos pueblillos de España, pero cada uno a lo suyo...). Son enormes, dorados y como no, también te tienes que cubrir decorosamente antes de entrar para que Buda no se espante.





Con la fresca no hay mejor plan que ir a los inmensos mercados nocturnos que se marcan en Asia, con precios tan competitivos que es imposible no comprar algo, como Juanmi que acabó comprando otra mochila, entre aplausos y vitores de nosotros dos que ya veíamos mentalmente como se iba aligerando nuestro equipaje...Olé olé! Lo celebramos con una gran cena Thai (que viene a contener los mismos platos que una cena  normal pero con un tamaño digno de Obelix) ¿Os hemos dicho ya que se come muy bien aquí en Tailandia??




Íbamos a echar muchísimo de menos la comida así que decídimos que no podíamos irnos sin hacer el curso de cocina Thai del que tanto se habla en Chiang Mai! Escogimos hacerlo por la tarde para poder visitar algun templo más por la mañana, y desde el Wat Phra Singh hasta los famosos tres reyes nos saciamos de cultura Thai, a sabiendas de que horas más tarde dejaríamos estos deberes para centrarnos en cocinar nuestro primer Pad thai!



Hacia las tres vino a recogernos Tom, nuestro master chef tailandés, nos dió una vuelta por el mercado para enseñarnos algunos ingredientes, entre ellos nuestro querido Coriander (cilantro), que tanto gusta en Asia y que a nosotros nos hace gritar de terror y arrodillarnos pidiendo clemencia. Por suerte se apiadó de nosotros y no hubo cilantro. En el mercado también pudimos presentarle a Juanmi la famosa futa durian, que vuelve locos a todos los asiáticos, pudo verla y por supuesto olerla.




Estábamos los tres solos en el curso así que en menos que canta un gallo ya teníamos los delantales puestos y abríamos una botella de cerveza en casa de Tom con su agradable mujer y brindábamos por nosotros, cocineros y degustadores por un día. Lo bueno era que después de cocinar cada plato nos sentábamos a probarlos, y lo mejor es que nos salieron todos muy buenos y nadie pensó en llamar a Telepizza.




Hicimos el curso a lo grande, cocinando los cinco platos más míticos de la cocina Tai, a saber:

  •   Pad Thai, o los fideos más sabrosos del planeta.
  •          Green curry, muy picante y único en su especie.
  •    Masaman Chicken, el número 1 de la lista de comidas más sabrosas del mundo.
  •    Penang curry, impecable.
  •          Tom Yam soup, una sopita que te hace saltar las lágrimas… literalmente. Spicy!!




Salimos rodando del curso, y tan en el país de las maravillas estábamos que tuvimos la brillante idea de darnos un masajito tailandés para quedarnos relajados y tener dulces sueños… casi echamos los 5 platos y todo lo ingerido la última semana. Incluso Pedri pilló, y eso que sólo se quiso dar solamente un masaje de manos...o_O. Digamos que allí catalogan de masaje lo que yo considero un combate de Fujitsu y claramente perdímos… cuando algo va bien, no lo toques. Que no toques te digo! Sí, fue una idea estúpida, pero no siempre se acierta, a cambio se puede decir que acertamos con el planning de los siguientes días: Alquilamos un coche para perdernos entre las tortuosas carreteras del norte de Tailandia, aunque la ruta la teníamos medio clara:
  •          Parque Nacional Doi Inthanon
  •          Mae Hong Song
  •          Pai
  •          Vuelta a Chiang Mai

Los coches son automáticos y se conduce por la izquierda (¡yo de pequeño pensaba que los únicos que conducían al revés eran los ingleses y ahora resulta que medio mundo conduce mal!) y el principio fue un poco ridículo porque tardamos medio día en salir de la ciudad… Pero una vez en la carretera nos comimos el asfalto y no paramos hasta llegar al Doi Inthanon, el parque nacional más famoso y cuidado de Tailandia. Tan cuidado que es hasta cursi. Tan cuidado que revolvería las tripas a Hello Kitty. No estamos acostumbrados a tanta limpieza desinteresada en territorio asiático. Visitamos las dos pagodas y alguna cascada, hasta había un short trek de 15 minutos perfectamente señalizado para que los turistas chinos no se pierdan, aunque no estaría nada mal que se perdieran aunque fuera unos días con su honorable mala educación…




De ahí fuimos directos a Mae Hong Son, pero obviamente se nos hizo de noche en mitad del camino, y lo único que veíamos por la carretera eran baches cada vez más peligrosos y serpientes de más de 2 metros… Pasamos varios pueblos de tres casas en los que parecía imposible encontrar alojamiento, pero al final encontramos un lugar perfecto con bungalows, comida y… Karaoke! Arreglamos un buen precio por dormir, aunque no se nos dió tan bien el tema de la comida, pues después de mucha mímica y 1 minuto entero con los tres gesticulando imitando a una gallina conseguimos que nos entendieran y trajeran chicken… lo que no especificamos fue la parte del chicken. Empezamos a comer y cada uno de nosotros pensó: "Vaya, que mala suerte, he pillado el cartilago". Pero aquí no hay mala suerte que valga, todos y cada unos de los trozos eran de una textura extraña y no quiero pensar de donde provenia. Debe ser cierta la historia de la sopa de ajo, porque estábamos tan muertos de hambre que no dejamos ni las miguitas… Pfff, solo me imagino la mirada de indignación que me pondría Cuca si le planto delante semejante delicatessen. Al menos pudimos regarlo con infinita cerveza que nos ayudó a olvidar lo que estábamos engullendo…



A la mañana siguiente llegamos pronto a Mae Hong Song, tras hacer un par de paradas para ver si podíamos acceder por nuestra cuenta a algún poblado donde habitan las famosas mujeres jirafa. Finalmente desistimos, e hicimos bien porque según cuentan tienen un circo montado con el tema esperpéntico. Las Long-Neck son refugiadas birmanas que vienen a Tailandia escapando de la dictadura militar de Myanmar. Tras muchos años estaban consiguiendo desembarazarse de los anillos en el cuello símbolo de esclavitud, pero con el auge del turismo en las tribus del norte están obligando otra vez a las niñas a ponerse los anillos para conseguir ese dólar extra del turista de turno al que poco importa el trasfondo de la historia. Es cierto que hay que estar ahí para enterarse bien del tema, porque nosotros tampoco teníamos mucha idea de la película antes de ir al norte.

Mae Hong Song es un pueblecito agradabilísimo, que vive de su entorno y el turismo rural y de trekking, muy tranquilo y uno de esos sitios que contagia paz. Comimos, nos relajamos, y antes de partir subimos a una colina para contemplar las espectaculares vistas del pueblo y su entorno. Montañas, cascadas, caminitos, pagodas… un póster tailandés.




Llegamos a Pai tarde, pero lo suficientemente pronto como para constatar que lo que me dijo Toni Borrell, un grande, era cierto: Pai no está mal, pero está lleno de hippies trasnochados, te gustará. Mamón. Y tenía razón, hace 30 años debía ser lo más, libertad, montañas bucólicas y mucha droga. Ahora quedan solamente las consecuencias de todo aquello, pero igualmente no, no está mal.




Pai es otro pueblo de montaña, decorado con gracia y con mil garitos que invitan a tomarse algo y sentirse bien con el planeta. Hippie trasnochao vamos. Es como un gran mercado de “aquellos maravillosos años”, con más europeos que tailandeses, un refugio bohemio situado en el norte de este país en el que es imposible no sentirse acogido. Tras varios coktails y alguna Chang decidimos que el norte ya estaba más que visto, y fuimos a dormir para poder conducir por el lado correcto al día siguiente.



Antes de llegar a Chiang Mai paramos varias veces para acabar de despedirnos del norte. Aún cerca de Pai dimos con una zona no apta para gente con vértigo, el grand canyon: un recorrido circular muy sinuoso por crestras infinitesimales que te lleva al límite. Seguimos ruta, paramos en un par de cuevas y cascadas del camino, constatando que a los Tai les gustan las caminatas masticadas y con babero. Finalmente llegamos a Chiang Mai acompañados por una persistente lluvia, y en pocas horas salía nuestro bus.



Pero no íbamos a Bangkok como estaba previsto en un principio… hicimos una parada improvisada, Sukhotai, antigua capital del reino de Tailandia… La preciosa Asia ancestral volvía a llamarnos, y allá íbamos! El gran problema fue el horario terrible de nuestro bus pues nos dejaba tiraos en una estación a las afueras de todo a las 2 de la mañana. ¿Alguien habla turista por favor?





by Pere&Didi.


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