domingo, 13 de octubre de 2013

EL TREKKING MÁS BONITO DEL MUNDO


Myanmar es lo más auténtico que hemos visto en nuestro gran viaje, para lo bueno... pero también para lo malo. Y a lo malo me refiero a la eterna sensación de suciedad que sientes incluso recién salida de la ducha, a la incomodidad constante en los transportes, en los cutrehostales o al caminar por la calle jugándote la vida en cada socavón. De hecho el primer día que puse un pie en este país, yo (Didi) no dejaba de pensar: "no me puedo creer que aún nos queden otras 3 semanas aquí". Pero además del paisaje insuperable de Bagan, Myanmar se guardaba un as en la manga, algo que a mi me impresiona más que los templos. Si a veces sobran los motivos aquí sobran las palabras.




Llegamos de madrugada a Kalaw, un pueblito desde donde salen los trekkings de 2 ó 3 días hacía el famoso Lago Inle. Dormimos en el Lily guesthouse y nos levantamos temprano para desayunar y buscar un guía para el trekking, ya que dicen que los caminos son complicados y es facilísimo perderse entre aldeas. En la mesa de desayuno conocimos a Sam, un galés muy gracioso (yes, Gales también existe, sabéis la capital? No? ;-P) que nos hizo espurrear las migas de la tostada de las carcajadas que nos provocó solo con dos frases, y a Mustafá, su amigo iraní que en ese momento estaba muy concentrado en cortar el plátano en trocitos pequeñitos sin ninguna prisa... curiosa pareja. Les propusimos que hicieran el trekking con nosotros, cuantos más seamos más reiremos, y sobre todo con este personaje de Sam que prometía cachondeo sin límite. Aun así rehusaron nuestra oferta un poco sorprendidos, ya que ellos pretendían llegar al lago esa misma mañana dando un paseíllo. Ahora los sorprendidos éramos nosotros ya que nos encontrábamos a más de 50km del lago Inle... Este malentendido se solucionó cuando mapa en mano les aclaramos que estaban... A tomar por saco vaya, y que los simpáticos myanmareños la noche anterior les habían bajado del bus mucho antes de lo que querían aunque preguntaron 40 veces si ya habían llegado al lago. Debió ser algo así como:

2:00 a.m, pueblo de Kalaw, muy muy lejos del Lago Inle.
SAM - So, this is Inle Lake?
(bis)
Conductor - Yes yes yes... o lo que venía a querer decir: "lo que tu digas majo, bájate anda que no entiendo una palabra de lo que me dices"

Es una de las curiosidades de Asia, cuando no te entienden, y suele ser muy a menudo, sencillamente sonríen y dicen que sí a todo. Nosotros mismos hemos equivocado cien veces nuestra ruta por este motivo... pero en fin, todo sea eso!!

Sí querían llegar al lago no les quedaba más remedio que unirse a... La Volteretta team!!




Todo aclarado empezamos a buscar juntos alguien que nos llevara sanos y salvos hasta el lago y la respuesta llegó al encontrar al tío Sam, no el Sam galés, el Sam birmano (aunque realmente era sólo su nombre artístico para que los guiris lo recordáramos mejor) un anciano entrañable que nos explicó con pelos y señales la ruta a seguir y nos pidió encarecidamente que prestáramos atención e intentáramos interaccionar con la gente de las aldeas, y lo hizo con una muletilla que nos hacía desternillar, tras cada frase soltaba: Ohh! People Please!! No sabía el buen hombre que la frase se convertiría en una coña constante durante todo el camino. (Es ésta una de esas anécdotas que contadas después en frío no tienen ninguna gracia? Sí, lo es, per no seáis tan crueles.....)




Con el trekking apalabrado, por la mañana empezamos a caminar de la mano de la simpatiquísima nieta de Sam el birmano (nieta que por cierto no paraba de tirarle la caña a Juanmi) hacia los paisajes más espectaculares que habíamos visto hasta entonces...ohh! people please...( vale ya paro..)





Montañas de arrozales de un verde que si le pusiéramos algún tipo de filtro provocaría epilepsia a más de uno, campesinas con turbantes en naranja y púrpura que salpicaban y llenaban de alegría un paisaje monocolor, carros tirados por bueyes, y aldeanos que te sonreían tranquilamente a pesar de no haber visto un blanquito en su vida. Era como estar dentro de... un belén?? Es difícil explicar las sensaciones de este trekking, superan lo común en todos los sentidos de la palabra trekking, además tuvimos la gran suerte de que Shon Su (guide please) nos llevó por aldeas que no salen en ninguna ruta. En muchos pueblos éramos los primeros turistas que pasaban por allí en mucho tiempo, fue mágico. En realidad no sabemos si fue suerte o que la chica directamente se perdió en el minuto cero, porque no paraba de preguntar a los lugareños por los caminos que llevaban al lago Inle...






Para comer entramos en una casa de una aldea y nos sentamos en el salón en medio de toda una familia de birmanos siempre sonrientes, mirándonos curiosos y sin saber muy bien cómo comunicarse con nosotros. Qué mejor en estos casos para romper el hielo que una anécdota iraní, pensó Mustafa... Y se arrancó el amigo a contarnos una de sus mil y una historias: "De pequeño, en una celebración en casa, tomé de trago y sin fijarme un vaso de agua de la mesa que contenía 3 monedas a modo de ofrenda, algo muy común en irán. Las moneditas se alojaron detrás de mi garganta, y al tratarse de una zona tan delicada no me pudieron operar para sacarlas. Ahí siguen, escuchad!" Y el tío se tocaba la garganta y sonaba igual que un monedero. Nos quedamos la familia y nosotros flipando y pasando uno a uno a tocarle las monedas de la garganta, por si daban suerte o algo, nunca se sabe... Al final de la comida el tío se moría de la risa y nos confesó que era un ruidito que había aprendido a hacer de pequeño... jejeje, nuestra cara de quedaos debió ser de foto, todo un descubrimiento este Mostafa!!




Para bajar la comilona que nos prepararon tocaba un poco de ejercicio y nosotros estábamos encantados con la agradable caminata, pero los fáciles caminos entre arrozales se convirtieron en caminos por donde pasan los carros de bueyes, caminos que por ser temporada de lluvias se habían vuelto ríos de barro prácticamente intransitables... Eran como unas arenas movedizas donde sólo podías pisar algún trozo ya seco, y si perdías los pasos que iba dando la guía te quedabas naufragado en una isla rodeado de barro y sólo te quedaba pedir ayuda entre gritos y risas, todo un show! En una de estas Mostafa, que era el único sin mancharse, concentradisimo detrás de la guía dió un paso en falso y clamó al cielo...

- Nooooo, one mistakeeeeee, only oneeeee!!

Todos con los pelos de punta como para colgar albornoces, miramos qué le pasaba y es que el barro ya le llegaba por las rodillas!! y Sam entre risas le azuzaba: "Run, run as fast as you can". Tuvimos que tirar todos de él para sacarlo... Héroes por un dia! La tarde siguió sin incidentes para un apesadumbrado Mostafa-zapatillas-de-barro y pudimos seguir maravillándonos por la zona rural de Myanmar, un espectáculo visual.





Llegamos a la aldea donde pasaríamos la noche, y después de unas cervecitas bien merecidas, la mejor cena que hemos tomado en este país y varios ataques de risa fuimos a dormir sin poder quitarnos de la cabeza cientos de imágenes que difícilmente olvidaremos en nuestra vida. Ése día acabábamos de recorrer, sin lugar a dudas, el trekking más bonito del mundo.





byPere&Didi.


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