sábado, 26 de octubre de 2013

CUANDO FUIMOS LOS MEJORES


Llegamos tardísimo a Auckland, la ciudad celebrity de NZ (la capital es Wellington), pero tuvimos la grandísima suerte de que Bruno, un gran amigo de Barcelona nos vino a recojer al aeropuerto. Lo genial del caso es que Bruno vive desde hace poco en Auckland, pero nada más enterarse de que recalábamos en su ciudad tanto él como Laura se desvivieron por hacer de ése un fin de semana inolvidable. Y lo fue, vaya si lo fue!!



La noche de la llegada dio para las presentaciones y poco más porque era tarde y estábamos todos muertos, además ellos trabajaban al día siguiente. Nosotros aprovechamos la mañana para visitar un poco la ciudad o digamos el centroide de la ciudad de Auckland, que nos pareció un lugar sencillo, sin demasiadas pretensiones, de gente cordial y amable pero con un clima no tan benévolo... Nubes y chirimiri constante, típico clima kiwi según dicen, aunque nosotros aún no lo sabíamos... Visitamos un par de museos, dónde empezamos a darnos cuenta que Nueva Zelanda tenía muchísimo que ofrecer en cuestión de museos y lugares de cultura gratuita. 




De todas formas, Auckland nos encantó por un simple motivo: Laura y Bruno, que nos dieron sin quererlo un máster en cómo ser un anfitrión cojonudo. Ésa misma tarde quedamos con Bruno para tomar unas cervezas en un local de moda cerca del puerto donde nos puso al día de sus peripecias por Australia y esta parte del globo que le han llevado a establecerse y casi casi echar raíces en Auckland. Genio y figura hasta la sepultura. En realidad las cervezas fueron el aperitivo perfecto antes de llegar a casa, donde Bruno se sacó de la manga un surtido de quesos muy de La France, una tortilla de papas marca registrada y unos vinos de aquí y de allá, todos deliciosos. Dios como habíamos echado de menos una cenita como esta!!




Fue una de las cenas más divertidas que recordamos, con mil historias de Laura y Bruno en Melbourne, mil y una historias nuestras por el globo, mil copas de vino y un gin tonic, un último gin tonic que nos llevó a poner Lokillo en Spotify y no parar de hacer el cabra hasta el amanecer. Espectacular noche española!!


La mañana siguiente nos despertó un solazo con su planazo: Descapotamos el coche y nos enseñaron porqué Auckland es Auckland. Una bahía donde mires donde mires hay mar, veleros, prados verdes y volcanes cubiertos de césped aún más verde. No sé cuantos días de sol tienen al año, pero solamente por poder gozarlo un día ya vale la pena vivir ahí. Comimos un brunch espantaresacas y nos dimos una vuelta por los volcanes persiguiendo ovejitas de postal. Muy bonito, muy bucólico todo, muy de "cuando nos venimos aquí a vivir...?"





Aunque se trataba básicamente de coger fuerzas para la tarde, que se nos volvió a ir de las manos en una fiesta en casa de unos amigos de Bruno. Casa gigante, jardín gigante, una bañera llena de bebida y neozelandeses tímidos que acaban desmadrándose y bailando la malagueña salerosa, un fiestón que no olvidaremos nunca, ni a sus cervezas ni a sus kiwis!!




Hasta pasado el mediodía siguiente no nos vimos con fuerzas para ir a buscar lo que sería nuestra casa durante las próximas semanas... Nuestra super Lucky!! Una campervan blanca que no es más que monovolumen con techo translúcido donde empaquetamos todas las mochilas, las bolsas de la compra y nuestras caras de no tener ni idea de adónde nos conduciría todo esto.




Desayunamos juntos, otra vez el tío Bruno nos mostró su arte con la sartén, y tras muchos abrazos nos despedimos con mucha lástima de los dos. Fue increíble lo a gusto que estuvimos entre ellos, y nos fuimos con la sensación de no saber cómo agradecerles todo lo que han hecho por nosotros estos días en su casa. Había sido incluso mejor que volver a casa!! Mil gracias a los dos, muuuuuucha suerte en vuestra nueva aventura pareja!! Y así, pensando melancólicamente en ellos y la gran llegada que habíamos tenido en Nueva Zelanda, dejamos Auckland hacia el Sur, con el país más bonito del mundo por delante a punto para ser explorado, gaaaaaaas!!




By Pedri&Didi

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