jueves, 24 de octubre de 2013

SYDNEY ES LA LECHE


Llevaba tiempo pensando en como titular este post, y tras devanarme los sesos no se me ocurre mejor manera que decirlo así. Es lo que sonaba en mi cabeza a cada paso que daba en esta gran ciudad. Puede que fuera porque viniendo de Asia todo me parecía limpio, cuidado hasta el más ínfimo detalle, hacía un día de primavera que haría sonreír a Mr Wonderfuck y todo estaba organizado de manera sencilla y perfecta. Por todo esto y por lo que os contaremos a continuación nos pareció que Sydney... Es la leche!!




Llegamos a Sydney después de 8 horitas de vuelo desde Kuala Lumpur con un superofertón que nos había llevado al continente australiano por 75 leuros. Para todo lo demás las compañias de bajo coste son lo peor, pero hay que reconocer que te permiten recorrerte medio mundo a precio de un tren en España. Nada más aterrizar nos montamos en un shuttlebus que nos llevó a nuestro hostal (15$ por barba...unos 12 euros para que os hagáis idea, bienvenidos a Australia!!!) pero no nos importó porque brillaba el sol, todo era precioso y el aire olía a flores. Si, lo primero que llamó nuestra atención fue el olor a limpio y a colonia que la gente desprendía al pasar por tu lado... Lo habíamos echado tanto de menos!!!




El primer día estuvimos paseando y dando saltitos de alegría por toda la ciudad porque los seis meses en Asia habían hecho mella y no nos creíamos que pudiésemos caminar tranquilamente por las aceras sin temer que tu pie se quedara atrapado en un agujero del suelo o un montón de basura. No podemos explicar la sensación pero estábamos tan pletóricos que directamente queríamos quedarnos a vivir allí. Todo es muy inglés, de hecho es una versión mejorada de todo lo inglés por así decirlo, además con lo reciente que es esta ciudad han conseguido que tenga un aire entre Nueva York y Edimburgo. Aun así paseando te das rápidamente cuenta de que estás en la otra punta del planeta porque te ves rodeado por animales y plantas de ciudad muy diferentes a los que estamos acostumbrados a ver en estas dos ciudades.





Por la noche, hartitos de pasear y aún pletóricos rompimos nuestra solemne promesa, hecha sólo unas horas antes, de no tomar las consabidas cervecitas de la tarde debido a que en Australia están a precio de tinta de impresora. Pero teníamos que brindar y todo lo que no sea agua también es carísimo, y no queríamos romper la buena suerte que nos había acompañado hasta entonces... Con un cupón descuento de mochileros (así apaciguamos nuestra alma ahorradora... bah... que le den, estamos en Sydney!!!) llegamos a un bar muy molón, el Scubar, donde nos pidieron el carnet de identidad, cosa que hinchó de lo lindo nuestro ego (mayores de 21?) y donde pudimos presenciar uno de los juegos más míticos de la noche australiana, eso sí, sólo apto para intelectuales: Una carrera de cangrejos!! Si si, en muchos bares tienen una grada con un circuito dibujado donde sacan de un cubo un grupo de cangrejos ermitaños despavoridos que intentan huir de la panda de descerebrados que tienen detrás... El que más se asusta y sale antes del ring gana, y con él todos aquellos apóstoles de la cultura arcaica que hayan apostado por él! Nosotros perdimos...




Al día siguiente recorrimos The Rocks, el barrio antiguo (todo lo antiguo que puede ser teniendo en cuenta que la iglesia más antigua de Australia está aquí mismo en Sydney, y data de mediados del siglo XIX). Aquí los edificios son de piedra, de ahí su nombre, y hay muchas galerías de arte y bares con estilo. También podemos encontrar infinitos museos, de todo tipo y  todos gratis, en los que se exponen objetos por fuerza contemporáneos. Llama mucho la atención que al ser un país tan nuevo, cuiden muchísimo lo que nosotros en Europa diríamos que es viejo. Aquí todo lo antiguo tiene muchísimo valor, y es común que en los museos se exponga como un verdadero tesoro platos que trajeron los ingleses a principios del siglo XX. Seguro que rebusco un poco en la alacena de la casa de mi pueblo y saco cinco de esos....





Desde The Rocks también se puede contemplar la archiconocida Ópera de Sydney, tan bonita que cuesta dejar de mirarla. Y aunque en este 2013 haya cumplido 40 años, impresiona y deslumbra como si fuera la obra más vanguardista del momento. Para aquél entonces ya habíamos decidido una veintena de veces que nos quedábamos a vivir en esa ciudad. Todo era perfecto!





Paddington es el barrio cool, donde las casas más bonitas se alternan con negocios y tiendas cuidadas hasta el más mínimo detalle. Digamos que cada una de estas tiendas parece contar la misma historia: "Mery vivió y trabajó durante muchos años motivada únicamente por el hecho de que algún día abriría su propia tienda. Ése día llegó y pudo dedicarse a ultimar cada detalle con el que cada noche había soñado". Todo funciona. Todo funciona!! Bueno quizá no fuera en todos los casos, suena un poco ñoño, pero así es como lo imaginábamos. Paseamos durante toda la mañana por este tranquilísimo barrio imaginándonos cómo sería nuestra vida aquí.





Otra visita imprescindible es Bondi Beach, una de las mejores playas urbanas del mundo. Empezamos a caminar desde la playa Cooge que está un poquito más al sur y te lleva por toda la costa a modo de camino de ronda por un paseo verde, fresco y lleno de moscas y obras de arte que te hace sentir bien contigo y con el planeta, hasta que llegas a Bondi Beachy te planteas seriamente cómo has tardado 30 años en descubrir esto. Brutal.






La visita a la ciudad lleva unos 4 días, o 40, o una vida. Es una ciudad novísima pero les encanta explicar la historia de cada edificio y de cada rincón. No nos cansamos ni un segundo de caminar por Sidney, pese a sus moscas. Si, si, por quien no lo sepa, Sydney está repleto de moscas cojoneras, y lo más común es ver a la gente caminar por la calle con su mosca de compañía, moviendo la mano como si de un rabo de vaca se tratara. Algo malo tenía que tener...pero si es solo esto, se lo perdonamos!




















Caminando por la zona universitaria comimos la mejor hamburguesa que hemos probado (hasta el momento... dentro de unos días conseguimos superarla) a 8$, unos 6€, con su cebolla caramelizada y su rúcula. Está claro que no nos podemos ir de aquí!! Incluso no pudimos evitar entrar a las diferentes universidades que salían a nuestro paso para respirar el genial ambiente que allí se respiraba.



Una noche aprovechamos para tomar unas birras con nuestros queridos maños Noeli y Rogelio, que estaban de couchsurfing en Sydney, y ponernos a día cada uno de sus viajes respectivos. Sólamente tardamos 2 minutos en estar de acuerdo en que Sydney es TOTAL! Y así fuimos pasando los días en ésta superciudad, descubriendo sus rincones, deseando quedarnos e intentando recuperarnos de Asia... Pero la fuerza del destino, de la gravedad o la simple serendípia nos llevó a seguir viaje. Decimos la fuerza de la gravedad porque el efecto de atracción que sobre nosotros ejercían las islas de Nueva Zelanda era demasiado intenso. Tanto que el siguiente post ya sabéis dónde va a empezar. Vuelo JQ205 con destino Auckland, señores pasajeros pueden embarcar.




Pere&Didi.

3 comentarios:

  1. Sydney suena bien, una versión mejorada y soleada de UK, como siempre nos dijeron los ingleses. Pero Nueva Zelanda es aún mejor! Cuánto tiempo estaréis por allí?

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  2. Alberto!! nosotros ya estamos escribiendo desde España...snif snif! nos quedaron algunos post atrasados (porque por ejemplo en Nueva Zelanda es dificilísimo actualizar... ) y los estamos subiendo ahora. Vosotros vais allí? que pasada vuestro viaje... en bici se debe ver todo muy diferente! Aprovechad muchísimo que después no sabes lo que se echa de menos estar en ruta. Besos!

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  3. Sí, sin duda, tanto que hemos convencido a algunos mochileros a cambiar mochila por bici :). Nueva Zelanda está en los planes para cuando tengamos vacaciones pagadas...de momento vamos despacito por los Andes! Animaos a hacer una escapada de un par de días en bici, por pueblitos Españoles...ya veréis como engancha!

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