miércoles, 30 de octubre de 2013

QUIÉN SE HA DEJADO LA PUERTA ABIERTA?

Wellington la vimos doblaos. Y no porque nos pusiéramos hasta arriba de cerveza, sino porque el viento constante es tan fuerte que debes caminar a modo de arcallata, angulo de 45 grados del suelo para mantener el equilibrio. Rollo Michael Jackson en thriller. Es mucho peor que la tramuntana!!





Lo primero que hicimos al llegar fue buscar una ducha pública y quitarnos todo rastro de Tongariro y campervan que pudiera quedar en la piel. Los baños públicos dan para mucho pero a un cierto punto se hace necesario un buen túnel de lavado. En un polideportivo nos dejaron amablemente usar sus instalaciones y recibimos la ducha como agua de mayo.



Wellington es la capital del país más bonito del mundo, lo malo es que la meteorología no nos ayudó a visitarla como seguramente se merecía. Subimos hasta el punto más alto de la ciudad para disfrutar de las vistas con una panorámica espectacular de la extensa playa de Island Bay, y cuando nos cansamos de vernos vapuleados por sus gentiles ráfagas de viento decidimos que era día de pasear poco y ver mucho. Pero como? Te Papa.



TE PAPA es el mejor museo de NZ y uno de los símbolos de la capital, lleno de sorpresas como el calamar gigante que te da la bienvenida nada más entrar. El museo es gratuito y nos dió para pasar un rato genial mientras afuera hasta la lluvia era maltratada por el viento. Aun así decidimos que ya habíamos recorrido medio mundo sin que el mal tiempo nos parase los pies y decidimos ir a dar un paseillo por la ciudad.




Aunque nuestra opinión es 100% subjetiva, Wellington nos pareció un buen lugar para vivir un tiempo, a pesar de su clima de mierda y su viento rompebolas, está lleno de bares y lugares interesantes, y como siempre, la gente es cojonuda.




Esa noche nos enfrentamos por vez primera al tema de dormir en una campervan en medio de la ciudad, aunque no fue tan dramático, pues volvimos a subir a lo alto de la colina más alta, lejos del ruido y la contaminación lumínica. Allí aparcamos nuestros cuerpos cansados, en un rincón donde podíamos contemplar la ciudad de noche sin ser vistos, cual voyeurs orgullosos de sus vistas. El amanecer volvería a ser único. Wellington... bonito lugar para quedarse, again.




Aún así, pasando de nuestra propia opinión y sentido común, al día siguiente tomamos el ferry que nos cruzaría junto a nuestra campervan a la isla sur, la más codiciada de las dos. Antes de viajar a Nueva Zelanda todo el mundo nos hacía el mismo comentario: "Pasad de la isla Norte, id directos hacia la isla Sur que es la más bonita con diferencia". No tenemos ni idea de lo que nos encontraremos allí abajo, tan y tan lejos de nuestra casa, pero sólo con que sea una pequeña parte de lo increíble que ha sido la isla norte ya nos damos por satisfechos. Los días en Auckland con Laura y Bruno fueron geniales, y lo que nos hemos ido encontrado hasta llegar a este ferry no ha hecho más que poner una sonrisa gigante en nuestra cara a cada paso que dábamos en este país, Tongariro, Lago Taupo, Rotorua...





De momento nos disponíamos a cruzar el estrecho de Cook con un transporte que nos faltaba en la lista: Un ferry de semilujo que hace ruta entre islas y archipiélagos de película, el interislander. Eso mismo decía el folleto del ferry, porque el cielo vuelve a estar gris y lluvioso y salir a cubierta es, como dicen ellos, de fucking crazy people.



En unas dos horas llegamos a Picton, isla sur, y milagrosamente el sol asomaba sobre el puerto. Nacía una nueva aventura, Hacia donde ir? Este, Oeste, Sur... todo promete! Qué más da, estamos en New Zealand, vamos a brindar por ello, pero donde se brinda en esta bendita isla? Anda mira, eso de allí parecen unos viñedos no?. Pues no me digas más.!.



By Pedri&Didi

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