jueves, 31 de octubre de 2013

THE MARLBOROUGH COUNTRY

Picton es como un puerto industrial puesto en medio de una bahía preciosa. Según el mapa tiene varias calles y avenidas que llevan del puerto a las afueras, según nosotros tiene una sola calle, suficiente para recargar nuestro camping gas en un supermercado New World. Una vez gaseados ya no teníamos miedo a nada, y decidimos que teníamos tiempo de sobra para recorrer los viñedos de la zona de Marlborough, que para quien no haya estado podemos decir que es como la zona californiana de Napa. Para quien tampoco haya estado en Napa, como es nuestro caso, básicamente decir que son un montón de viñedos repartidos en un espacio de unos pocos municipios cuyos propietarios están encantados de que la gente pruebe sus exquisiteces. Una especie de comarca riojana del nuevo mundo, si no habéis estado tampoco aquí ya no hay excusa, que está bien cerquita...



Visitamos 5 viñedos degustando generosamente algunos de sus vinos, charlando animadamente con sus siempre amables propietarios, que al enterarse de que somos españoles solían reaccionar con una amigable sonrisa y mirando a su alrededor como buscando un mapamundi donde situarnos. Para superar el bochorno y romper el hielo nos servían más vino, y así quedábamos todos contentos, sobretodo nosotros.




Tras unas cuantas siestas en la campervan, que vale para un roto y para un descosido, nos pusimos serios con la ruta a seguir y trazamos lo que sería el itinerario a seguir las próximas semanas, aunque nada más acabar de trazar la ruta decidimos desviarnos antes del primer destino. Why not? Estábamos en el Norte de la Isla Sur tan ansiosos por ver todo lo que nos deparaba que queríamos parar antes y después de cada curva. Pusimos la música a todo lo que daba la caravana, The Crowded House, puro NZ, y empezamos a conducir con destino al Abel Tasman National Park. Antes de llegar nos desviaríamos cien veces.




Uno de esos desvíos fue hacia Nelson, un pueblo/ciudad muy tranquilo con fama de tener las mejores cervezas artesanas del país. Habrá que comprobarlo no? Llegamos a Nelson cuando ya había oscurecido, la mejor hora para degustar cerveza, que se dice en mi pueblo. En un paseo donde comprobamos lo agradable del lugar llegamos a "The free House", una antigua iglesia que habían reconvertido con muy buen criterio en cervecería artesana. Pese a ser lunes la parroquia estaba llena de feligreses, y no nos costó nada convertirnos a su credo con dos paints, una negra y una tostada. Conducir todo el día, llegar a destino y que sea la cuna de grandes cervezas artesanas, así es NZ, quién no querría venir aquí a vivir?




Aun pasaríamos por otros bares a probar más cerveza casera, y con todo este buenrollismo a 7$ decidimos aparcar la van en un tranquilo parking donde pudimos soñar despiertos lo que queríamos soñar durmiendo. A la mañana siguiente el trasiego del párking nos recordó que nos quedaban cosas que visitar, y el solazo mañanero tenía que ser aprovechado antes que cante el kiwi.



Llegamos hasta Jens Hansen... ¿Y qué me quieres decir con eso? Pues nada, sólo que este joyero es el auténtico creador del anillo único, el anillo de poder, uno para atarlos a todos en las tinieblas y todo eso. El anillo del Señor de los Anillos!! Entramos, nos explicaron un poco la historia del anillo hasta que vieron que no íbamos a comprar ni un boli, nos maravillamos con sus tamaños y nos despedimos de l'amic Jens. El tema es que llegaron a hacer hasta 8 anillos para la película, de distintos tamaños según lo llevara Frodo o Sauron, y verlos todos juntos emociona!


Nos despedimos de Nelson con la misma sensación que nos queda al dejar cualquier lugar de Nueva Zelanda: No nos importaría vivir aquí un tiempito. Seguro que hay sitios peores, pero y si los hay mejores? Tenemos que seguir ruta, porque estamos seguros de que todo lo visto no es nada comparado a lo que viene. Vamos de cabeza al parque nacional de Abel Tasman!! Pero espera, ese desvío donde llevará? Ni idea, vamos a ver!





By Pedri & Didi

No hay comentarios:

Publicar un comentario